El análisis del vino

Julio me envía los resultados obtenidos en el análisis químico de mi vino. El análisis químico de los vinos es una práctica habitual en las bodegas para conocer con exactitud los parámetros  clave sobre la calidad del vino. Lo cierto es que los vinos podrían llegar a analizarse hasta determinar entorno a mil componentes diferentes y los avances de la investigación enológica han convertido muchas bodegas en auténticos laboratorios. Pero a la práctica, para interpretar la calidad de los vinos basta con unos parámetros básicos. El análisis básico mide el grado alcohólico, el ph, la acidez (total y volátil), el anhídrico sulfuroso y, a mayores, el málico y los azúcares. Vamos por partes porque, para los que somos más de letras que de ciencias, entender el porqué y el estado de cada uno de esos valores no resulta fácil. Así que veámoslos uno a uno.

La luna, el vino y los trasiegos naturales

Hoy hablaremos de los trasiegos, la técnica más antigua de limpieza y clarificación natural del vino. Lo que pretendemos es que el vino pierda turbidez y nos quede lo más limpio y brillante posible. Para ello, lo que hacemos es trasegar el vino, es decir, trasladarlo de un depósito a otro.

Emilio Moro, el flechazo por el godello del Bierzo

El proyecto de Emilio Moro en el Bierzo está creciendo a pasos agigantados. Se enamoraron del Bierzo y de la variedad godello en 2013. Les cautivó por su frescura, por su potencial aromático y por su excelente capacidad de envejecimiento. Fue, según explican, todo un flechazo y ante la falta de referencias blancas en sus vinos, la apuesta fue clara: todo al godello.

La fermentación maloláctica

El proceso natural del vino, sin aditivos, es complejo y lleno de procesos físicos, químicos y biológicos. Me lo ha repetido Julio en numerosas ocasiones. Estamos en pleno invierno y nuestro vino sigue reposando en el tanque donde confiamos que, tras la fermentación alcohólica, se haya producido la fermentación maloláctica.