Maestros del vino: Sílvia Marrao

Silvia Marrao es de esas enólogas valientes, sin miedo, atrevida y decidida, a la que no hay quien la pare. Tras años recorriendo diferentes regiones vitícolas como enóloga, apostó por el Bierzo. Y dentro del Bierzo, por una de las zonas más recónditas: San Pedro de Olleros en los Ancares, un paraje de gran diversidad biológica. Nada más y nada menos que Reserva de la Biosfera. Empezó con una referencia, Banzao, 100% mencía de San Pedro de Olleros. Poco a poco, ha ido adquiriendo parcelas y ampliando referencias. Sabe lo que quiere, donde lo quiere y para qué lo quiere. Te lo cuenta con su voz dulce pero con clara convicción. Banzao es sinónimo de pureza, tipicidad y corazón. No sé que más se le puede pedir a un vino.

Raúl Pérez, el guardián del vino

‘Si la gente bebe etiquetas, cómo no va a beber paisajes e historia. Y en el Bierzo lo tenemos. Tenemos producto, tenemos historia y tenemos paisaje y eso es lo que tenemos que cuidar’. Raúl Pérez sabe de lo que habla, sabe lo que interesa a los mercados, lo que la gente busca… Y sentencia con esta con frase lapidaria una lección de esas tan potentes que no se olvidan.

Maestros del vino: Verónica Ortega

Verónica Ortega lo tiene todo: experiencia, pasión, talento, intuición, juventud y reconocimiento. Llegó al Bierzo en 2012 y desde que llegó sus vinos no han dejado de sorprender haga lo que haga. Vinos frescos, ágiles e informales como Quite. Vinos complejos, minerales y elegantes como Roc o vinos personales, sorprendentes, con expresiones muy marcadas como Cal o La Llorona. La crítica la adora y el público se pelea por encontrar sus botellas. Ella lo sabe y se siente agradecida porque el vino es su vida, y a él dedica todo su esfuerzo y duro trabajo. El resultado es magia pura, de esa que pone los pelos de punta.