La clave de todo es la poda

a poda es una de las operaciones más importantes del trabajo del viticultor. Es un trabajo laborioso. Pensad que debe podarse manualmente cada cepa, una a una, cada año. Me pregunto cuántas cepas sumarán entre las 70 pequeñas parcelas de 13 Viñas. Le pregunto a Julio. ¡Ni idea!, responde. ¿Y si tuvieras que dar una cifra? ‘Por encima de 25.000, diría’.

Sulfatar o no sulfatar la viña. Esa no es la cuestión.

Hablando de tanto compuesto químico se me han puesto los pelos de punta pero me he relajado al entender que a veces, como en la medicina, los fármacos son necesarios. La combinación de buenos tratamientos en el momento adecuado es la clave para tener una viña en perfecto estado sanitario y nutricional.

Vivir mirando al cielo

Nunca he estado tan pendiente de las previsiones meteorológicas como ahora. El impacto del agua y las tormentas en las viñas en esta época del año (estamos en junio), cuando los racimos están en flor y las hojas tiernas, pueden ser desastrosas.

Carretera y manta

Viendo los viñedos, pienso en el trabajo de tantas y tantas generaciones y pienso en el legado que nos han dejado: esos paisajes, esos campos y laderas repletas de cepas, esas bodegas y todos esos vinos, tan distintos, tan únicos y que tanto nos explican de su origen