Que sí, que sí… que por fin llegó el día. Preparo la maleta y el coche y en unos días me dispongo a recorrer los 893 kilómetros de nuevo. Vuelvo al Bierzo o el Bierzo vuelve a mí, al menos por dos meses… o ya veremos si tres.
La emoción renovada me dan ganas de escribir y aunque con Julio hemos estado haciendo el seguimiento a distancia de la viña -en una añada que, ya os adelanto, no va a ser fácil- es hora de poner negro sobre blanco. Porque ni un rayo cae dos veces en el mismo lugar ni hay dos añadas iguales, ni dos vendimias similares, ni dos elaboraciones idénticas… Así que El Viaje empieza de nuevo y la emoción de aprender y experimentar me devuelven el entusiasmo. No solo por las viñas y revivir el proceso, sino por reencontrarme con la tierra y la gente que ha hecho que el amor al vino sea algo más que ocio y placer. El vino para mí es mucho más. Es cultura, es pasión y profesión.
Preparados para el envero

Estamos en el mes de julio y estamos ya preparados para el envero. Un momento importantísimo: la maduración fisiológica. Digamos que, con el envero, la uva pasa de la infancia a la madurez. Ya lo expliqué: ‘El envero marca el inicio de la maduración de las uvas y es a partir de ahora cuando se producen los cambios más importantes en cuanto a aromas, color y sabor. Las uvas pierden el color verde -propio de la inmadurez y producido por la clorofila- y se vuelven doradas (las variedades blancas) y púrpura (las variedades tintas)’. Tarda aproximadamente unos 15 días en completarse.
En la parte del valle del Bierzo llevan unos días publicando fotos del inicio del envero. Nosotros en la parte alta (650 metros de altitud) vamos siempre más tarde. ‘Está al caer pero aún no es evidente. En cuanto empiece, os mando fotos’, anuncia Julio.
Estamos a punto de vivir uno de los momentos más espectaculares del año y no hablo solo de la uva, sino también personalmente. Porque ese cambio visual en los racimos acarrea de inmediato un cambio positivo en nuestra emoción, nuestro estado de ánimo y nuestra expresión. Y eso se nota entre el grupo de padrinos de 13 Viñas que ya somos unos cuántos (en 2021 empezamos Joaquín, de Madrid, y yo. Ahora somos un grupo de 12 personas, de diferentes ciudades españolas (Barcelona, Madrid, Bilbao, Cordoba….) más el grupo de usuarios del programa de Asprona). ¡Cómo hemos crecido! Y qué orgullo el pertenecer a esta gran familia formada por 13 Viñas!
Pero volvamos al tema. El envero está al caer pero menudo invierno hemos pasado: heladas, nieblas, humedad, cambios bruscos de temperaturas, agua , granizo… y todo cuando no tocaba. ¿Qué nos ha comportado esto? trabajo, angustia, hongos, tratamientos –más de los deseados- y preocupación…




Repaso las fotos y los comentarios del grupo y francamente hay momentos desoladores. Suerte que hay ganas y sentido del humor… ‘Nosotros de momento libramos, somos privilegiados porque el tema esta ‘complicadete’. Mucho godello abrasado por las heladas y los más de 100 litros por metro cuadrado tendrán que salir por algún lado’, nos decía Julio a principios de junio.
’13 Viñas = Galia de Asterix… a resistir’, comenta Francisco Javier en el grupo. ‘¿Os mando unos grados desde Córdoba?‘, añade Luís… ‘El tema esta difícil pero hay que ser positivos…’, apunta Joaquín. ‘Menos mal que tenemos a Leonidas defendiendo nuestras viñas 💪🏻!! Porque es para quitarse el sombrero el trabajazo’, señala María.
Añada 2023
_ Julio, ahora en serio, ¿cómo va todo por ahí? ¿Qué tal las viñas?
Lo bueno: ‘Las viñas están muy bonitas porque la brotación este año ha sido muy temprana, el desarrollo muy grande y están enormes, como nunca las habíamos visto. Se nota el trabajo de recuperación, de abono, de cuidado… Pero además el ciclo este año va genial: los racimos salieron antes, en abril y salvamos el dicho que dice ‘vino de mayo, poco y malo’. Había reservas de agua, el cuajado a nosotros nos fue bien, hay muchísima uva y las cepas están preciosas’.
Me manda unas fotos y confirmo que están preciosas.


Lo malo: ‘Un año intenso, con muchos cambios, ha llovido mucho, hemos tenido nieblas, precipitaciones, humedad, subida y bajada de temperaturas… es decir, con el Black Rot y el Mildiu siempre al acecho y las viñas que no se han tratado, como las del vecino, se las deboró’.
_¡OH my God!
_‘Tranquila, de momento, estamos sorprendidos pero vamos bien. Veremos a ver, día a día, paso a paso. Lo importante empieza ahora, a partir del envero’.
Escucho el audio de Julio y le respondo: ‘Que estresante es todo esto siempre’. Pero me sorprendo a mí misma mucho más tranquila que la temporada pasada. ¿Será la distancia o la experiencia? No lo sé. En fin, espero comprobarlo en breve. Es cierto que estando allí se vive todo más intensamente y llamadme intensa, pero lo echo de menos. Así que miro el calendario y cuento los días para reiniciar El Viaje…
