13 Viñas, recuperando cepas viejas

13 Viñas es, sin duda alguna, la mayor prueba de que en el Bierzo históricamente se hacía buen vino. Es una pequeña bodega artesanal que elabora vinos de cepas viejas, de entre 80 a 100 años, que han mantenido y rescatado del abandono y que cultivan con el máximo respeto a la tierra, escuchándola, aprendiendo de ella y conservándola.

Está ubicada en Cubillos del Sil, y su entorno antiguamente fue, como la mayor parte del Bierzo, terreno vinícola. Sin embargo, éste se abandonó casi por completo con la llegada de la central térmica de Endesa (hoy en desmantelamiento) y la industria del carbón. ‘Hoy casi todo es monte. Solo quedaron algunos viñedos, pequeños testimonios de familias que elaboraban su propio vino, una costumbre muy arraigada en Galicia y el Bierzo pero que, con el tiempo, se ha ido perdiendo’, explica Julio Alberto Calvo, propietario de 13 Viñas.

Julio tiene 37 años, tornero de profesión, y vitivinicultor por decisión. Nunca pensó que acabaría dedicándose al vino pero hoy habla de las viñas y del vino con pasión, devoción absoluta, humildad y desde una perspectiva casi, casi antropológica. Su familia fue de las que mantuvo la tradición de hacer vino generación tras generación. Tenían un pequeño lagar y una prensa. Su abuelo hacía vino para casa, su padre también y en 2013 le llegó el testigo a Julio, cuando un problema de salud de su padre le puso en la encrucijada: ¿Trabajar la viña o abandonarla?

Apostó por trabajarla e intentar entrar en el negocio del vino. Junto a su cuñado, Jesús Alcaide, crearon 13 Viñas e iniciaron un proyecto de recuperación de los viñedos viejos y abandonados de Cubillos del Sil, algunos pertenecientes a la familia, otros de vecinos y conocidos que no tenían una generación que les siguiera. Y así empezó todo. Hoy, tras mucho trabajo y esfuerzo, forman parte de la DO y cuentan con 12 hectáreas repartidas en 70 pequeñas parcelas. ‘El minifundio es una de las particularidades más arraigadas del Bierzo. Sin duda, supone un problema porque especialmente aquí, en Cubillos, son parcelas muy pequeñas, algunas ubicadas en sitios curiosos, aislados, en pleno monte. Trabajar ese viñedo tan disperso nos lleva mucho más tiempo y dedicación pero ver cómo, poco a poco, esas cepas vuelven a ser productivas y a darnos buenos vinos, nos da mucha satisfacción’.

13 Viñas apuesta por la viticultura sostenible, por trabajar la tierra como lo hacían nuestros abuelos: con respeto, protegiendo las variedades autóctonas, la diferenciación del terroir, siguiendo las prácticas tradicionales y limitando el uso de pesticidas y fungicidas. No es que se sumen al movimiento en defensa de la biodiversidad, es que siempre han trabajado así. Lo aprendieron de los abuelos y saben que el equilibrio entre el cultivo y las especies silvestres no es fácil. Los daños provocados, en ocasiones, por el corzo o el jabalí se lo recuerdan. Pero también saben que esas parcelas, esos suelos saludables y esa convivencia con el entorno natural aportan un valor añadido al producto. ‘No queremos perder ese pedigrí que tanto caracteriza a los viñedos del Bierzo’. No es extraño que al Bierzo algunos lo llamen la nueva Borgoña. De hecho, la Denominación de Origen ya ha iniciado la nueva clasificación geográfica de El Bierzo según el modelo borgoñés con el fin de identificar aun más el origen de cada vino, los llamados ‘villages‘ y grand cru en Borgoña.

La bodega y los vinos

El 100% de los vinos de 13 Viñas provienen de cepas viejas, que llevan años viviendo allí, echando raíces en el terreno. Eso significa que se han aclimatado al suelo logrando sobrevivir y equilibrando la parte nutritiva y la vegetativa. Son menos productivas pero suelen ofrecer uvas de mejor calidad. «Creemos que algunas cepas son incluso prefiloxéricas, algunas son descomunales», afirma Julio.

La Bodega se ubica en una casa antigua, en el número 13 de la calle Campo del Obispo de Cubillos del Sil. Conservan el lagar tradicional donde antiguamente se pisaba la uva para obtener el mosto. Hoy lo usan para almacenar el líquido que sale de una prensa artesanal de 80 años, que sigue funcionando a la perfección. Han adquirido una pequeña despalilladora y fermentan el vino en depósitos de acero inoxidable, con una intervención mínima: levaduras autóctonas, utilización justa del sulfito, sin filtrados y decantación por frío. ‘Realizamos trasiegas en días claros en cuarto menguante y siempre intentando ser fieles a como elaboraban los vinos nuestros abuelos’, defiende Julio.

El mosto fermenta de forma espontánea y sin más control de temperatura que la inercia térmica de la propia bodega. Parte de la producción envejece en barricas de roble francés. Son vinos naturales, fruto no de las intervenciones químicas del enólogo, sino de las decisiones que vienen de la experiencia y de los aciertos y errores anteriores. Así, cada añada es única y nos cuenta con total honestidad lo original y diferente de cada variedad, cada viñedo y cada cosecha. ‘Esa es, para nosotros, la belleza de elaborar vinos’.

En la actualidad, elaboran 20.000 botellas: 12.000 botellas de tinto joven (Mingus ), 5.000 de blanco joven (Babú), 1.500 de crianza (Alto de San Esteban) y 1.500 de crianza especial (A Ponte Vella). Todo se cosecha por parcelas, con un sentido ancestral de terroir. Para su crianza especial, A Ponte Vella, han recuperado la tradición de mezclar uvas tintas y blancas. Las maceran, fermentan y vinifican juntas. ‘Antiguamente, los viticultores no plantaban viñedos con una sola variedad. Apostaban por tener diferentes variedades en la misma parcela y eso es por algo. Las variedades blancas le aportan frescura, finura y contraste a nuestro crianza’.

Con respecto al blanco, apuestan por la jerez palomino, con algo de godello y valenciana. ‘El godello es una uva magnífica pero la uva por excelencia blanca en el Bierzo es la jerez palomino. Nosotros no replantamos. Por eso, en nuestras viñas -que son viejas- la uva que tenemos es la jerez que nos están dando grandes resultados. Es el vino blanco que se consumía en el Bierzo, no estamos descubriendo nada nuevo’.

El resultado es puro producto, vinos únicos, excepcionales, cargados de sabiduría. Vinos que nos recuerdan a los de antaño pero elaborados con mucho cuidado, con mucho mimo y, sobretodo, con mucha honestidad.


Babú 2020

Variedad: Palomino, Doña Blanca y Godello.
Elaboración: La uva se despalilla y el mosto resultante del prensado se introduce en depósitos pequeños de inox para su fermentación. La fermentación dura aproximadamente unos 20 días y para ello se utilizan levaduras procedentes de la propia uva. Se clarifica por decantación y trasiegas periódicas sin utilizar ningún tipo de filtro.
Cata: Color amarillo pajizo. Es un vino fresco y afrutado con aromas cítricos, a manzana madura, buena acidez y final goloso.
Alcohol: 13%
Precio: 4,95 euros
Maridaje: queso azul.


Mingus 2020

Variedad: 100% Mencía
Elaboración: La uva se despalilla y se introduce en depósitos pequeños de inox para su fermentación con levaduras propias, que dura aproximadamente 9 días. Tras la fermentación, se procede al descube y posterior prensado. Reposa en depósitos de inox para su decantación y se clarificació sin utilización de ningún tipo de filtro.
Cata: Color cereza picota con tonos violáceos. Es un vino fresco, joven que muestra toda la fuerza y acidez característica de la uva Mencía. Aromas a fruta silvestre, y en boca es intenso.
Alcohol: 14%
Precio: 4,95 euros
Maridaje: paletilla de cordero lechal al horno.


A Ponte Vella 2018

Variedad: 80% Mencía, 20% variedades blancas (palomino, doña blanca, godello)
Elaboración: A Ponte Vella es una edición especial que sale cada dos años y de edición limitada. Su mosto procede de uvas en recuperación con muy poca producción. Las uvas, tintas y blancas, llegan a bodega y se despalillan. Posteriormente, fermentan y vinifican juntas. Utilizan levaduras procedentes de la propia uva y se clarifica por decantación y trasiegas periódicas sin utilizar ningún tipo de filtro. Después, evejece 18 meses en barrica.
Cata: Color cereza con tonos granates. Es un vino elegante, fresco, que conserva los aromas a frutos rojos con notas a madera y balsámicos. Equilibrada acidez y final largo.   
Alcohol: 14,5%
Precio: 12,90 euros
Maridaje: salmonetes al horno con patatas.


Alto de San Esteban 2018

Variedad: 100% Mencía
Elaboración: Su mosto procede de las viñas más altas y soleadas entre los 700 y 800 metros. Las uvas llegan a la bodega para despalillar y fermentar con levaduras naturales, a continuación se decanta y clarifica durante un año en depósitos de inox. Posteriormente envejece 12 meses en barricas de roble.
Cata: Color rojo picota intenso. Es un vino que necesita respirar, aromas a frutas rojas maduras, notas herbáceas, a cedro y especias. Es intenso con taninos medios altos y bastante cuerpo. 
Alcohol: 15%
Precio: 8,95 euros
Maridaje: Un buen chuletón gallego.

Visitas y Catas

Cata en bodega (4 vinos): 6 euros
Cata completa
(bodega y viñedos, 4 vinos con maridaje): 12 euros
www.13viñas.com

Publicado por maiteruiza

Periodista. Especialista en Vinos. Autora de El Viaje al centro del Vino

2 comentarios sobre “13 Viñas, recuperando cepas viejas

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