Vino de mosto flor

Llegó el día del descube del vino. Lo que tenemos en las barricas ya es vino, no completamente terminado pero la fermentación acabó, por lo tanto ya no es mosto sino vino. Medimos la densidad. Utilizamos un densímetro que nos indica la cantidad de azúcar que queda en el mosto. A medida que los azúcares se convierten en alcohol, la densidad baja. Lo medimos llenando una probeta con el mosto y dejando flotar en él el densímetro. Se considera que la fermentación ha terminado al alcanzar densidades próximas a 995. Estamos en 993. Así que sí, las levaduras han consumido los azúcares y el sombrero (hollejos y pepitas) ha empezado a precipitar.

Saber más: Del mosto al vino, pura química

Operación descube

Dado que el vino fermentó en barricas y las barricas no disponen de grifo inferior como los depósitos, el descube lo haremos esta vez siguiendo los métodos tradicionales, es a decir, a mano. O mejor dicho, a calderos. Nos quedaremos solo con el mosto flor, sin prensar, solo escurrido. Ese vino obtenido sólo por gravedad es el de mayor calidad, más fino, ligero y aromático. Para ello, Julio me ha preparado un pequeño depósito con una rejilla.

Ellos marchan a vendimiar y yo voy poco a poco, a mi ritmo. Cubo a cubo, voy vaciando las barricas y llenando a calderos el depósito con el vino obtenido. Recuerdo que Titín (Ricardo Pérez Palacios) me contó una vez que este método lo utilizaban para elaborar La Faraona. Salvando las distancias, claro está, veremos cómo le va al vino pero la verdad es que me huele maravillas. Así que vamos bien… 😜

A medida que voy vaciando las barricas y llenando más el depósito, parece que la rejilla se satura. El vino cae muy poco a poco. Llamo a Julio y me dice que vacíe el depósito de uvas, con las manos, exprimiéndolas un poco entre los dedos. Es un gustazo pero muy lento. Entonces recuerdo haber visto a Sara Pérez hacerlo con un paño de tela. ¿Por qué no? Aprovecho que Julio no está para ‘hacer de las mías’ y utilizo una camiseta limpia que tengo en el coche. ¡Me encanta! Menudo color, me flipa….

He llenado un balde con los ‘orujos’ de las uvas y vuelvo a la ‘operación descube‘ y, sin darme cuenta, ya he terminado. Ha sido una  mañana increíble y estando sola en bodega, me he sentido ‘autosuficiente’. ¡Esto mola!

Mientras el vino termina de escurrirse lentamente por gravedad, sacó a fuera las barricas vacías y les paso un agua. Julio me ha dicho que las deje llenas del todo con el fin de reblandecer la madera y proceder a limpiarlas.

Next step: cerrar y preparar las barricas para la crianza del vino. 👏👏

Publicado por maiteruiza

Periodista. Especialista en Vinos. Autora de El Viaje al centro del Vino

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