Vendimia slow

Vendimia acabada y muy feliz. La añada 2025 quedará en la memoria del Bierzo como un año de extremos. Meses enteros sin lluvia, temperaturas que rozaron los 40°C y, al final, el fuego: montes ardiendo, ceniza cayendo sobre las hojas, humo suspendido en el aire. El viñedo ha resistido como ha podido, encogiendo sus racimos, engrosando las pieles, madurando a trompicones y poniéndonos a prueba a todos.

Saber más de: Estrés hídrico en la viña

Y pese a todo hemos llegado hasta aquí. Hoy tocó vendimiar mi viña. En el Bierzo ya llevan días y el fin de semana lo pasé ayudando a amigas y amigos en sus parcelas. Los análisis de densidad y alcohol lo confirmaban: nadie quería esperar y las vendimias se amontonaron de golpe. Ha sido, sin duda, una añada de emociones fuertes, de vértigo, de urgencias. Quizá por eso, este año he decidido lo contrario: apostar por lo slow.

No por nostalgia ni romanticismo, sino porque en un mundo acelerado la prisa es el peor enemigo. La viña no entiende de ‘fast’. Pese a las dificultades, sigue buscando su compás: ese equilibrio frágil entre azúcar y acidez, esos aromas que maduran sin atropellarse. Ella a su manera lo busca, con tiempo. Correr no sirve de nada.

Así que practicar la vendimia slow en un año tan extremo es casi un acto político: atender a la cepa, olvidarme de lo que dicta el mercado. Elegir con calma, cortar racimo a racimo, a mi bola, sin prisa, a mano, escuchando el silencio roto por el clic de las tijeras. Depositar la uva con mimo en las cajas para que llegue perfecta a la bodega. Notar el aire fresco de la mañana, el sol cuando calienta, el canto de los pájaros… Disfrutar de cada paso. Y no, no me he tomado ningún estupefaciente ni me ha poseído Isabel Coixet con su ¿A qué huelen las nubes? Simplemente, estoy aquí, vendimiando, y disfrutando del proceso.

Empezamos a las nueve. Julio, Suso y yo, mano a mano. Las uvas se ven sanas. Pequeñas pero firmes y enteras. Este año no hace falta ni limpiar ni seleccionar racimos, porque todo está sano. Así que avanzamos a buen ritmo. Ellos, con la experiencia que da media vida en la viña. Yo, a mi ritmo. Voy buscando las cepas de blanca que este año estan radiantes y mientras corto los racimos pienso que no soy la misma: se notan mis tres vendimias anteriores, lo que he aprendido, lo que el campo me ha enseñado.

Y este año además nos ha enseñado lo importante que es cuidarlo: de él depende no solo el vino, sino también el paisaje. Este año, más que nunca, comprendemos que estos viñedos son también un cortafuegos contra el abandono y los incendios. Que cuidar de estas parcelitas aisladas, viejas y difíciles en plena montaña, es una labor de custodia y autodefensa, aunque el mundo corra en dirección contraria.

Hemos terminado a las dos, puntuales, felices. Hemos sacado 660 kilos de uva, 31 cajas de Mencía y 6 de Blanca (Palomino y Dona Branca). Nos merecemos un descanso. Pero ser madrina de una viña, para mí, es un compromiso más adquirido desde el primer día. El de contarlo: dejar constancia de lo que sucede cada año entre la cepa y la copa. Y con la espalda y las piernas aún cansadas, me pongo a escribir estas líneas. Sin prisa, despacio. Porque si algo nos enseñan estos tiempos extremos es que correr no sirve. La prisa nunca hizo un buen vino (tampoco un buen relato).

Saber más:
2021: RELATO DE VENDIMIA
2023: LA VENDIMIA
2024: DECÁLOGO DE VENDIMIA

Publicado por maiteruiza

Periodista. Especialista en Vinos. Autora de El Viaje al centro del Vino

3 comentarios sobre “Vendimia slow

  1. Hola Maite,te conocí por vino para camaleones y probé tu vino hace un par de años (2023 creo) q me lo mando el chico de 13 viñas. En primer lugar darte las gracias y la enhorabuena por la guía,me encantó. Y me gustaría probar los vinos q has echo desde entonces pero sobre el rosado,si puede ser. Ya me dirás como puedo hacer. Así q mandarte un saludo y pedirte q sigas con este proyecto muuuchooos años. Saludos .

    Enviado desde Outlook para Androidhttps://aka.ms/AAb9ysg ________________________________

    Me gusta

Deja un comentario