Cuando hablamos de crianza todos tenemos en la cabeza las barricas de madera. Sin duda, una preciosidad (reconozco que me encanta pasear por esos pasillos infinitos de barricas en silencio, semioscuros y con perfume a vino). Sin embargo, para la crianza o guarda de los vinos existe una gran diversidad de depósitos con múltiples materiales y formas. Desde los depósitos de acero inoxidable a las barricas, toneles o fudres de madera, las tinajas de barro o arcilla, los huevos de hormigón o de piedra, las demajuanas de cristal, la propia botella…
