Vinos LOF, entre la tradición y la modernidad

El mercado del vino evoluciona, crece y se sofistica y eso lo tienen muy claro Héctor y Víctor López Folgueral, artífices de Vinos LOF, un proyecto joven, nacido en 2016,  en Valtuille de Abajo con el fin de dar un valor añadido a los viñedos que la familia ha mantenido y trabajado durante varias generaciones. Los dos hermanos han visto a sus abuelos y padres cultivar las viñas con esfuerzo y cariño sin recibir a cambio la justa retribución ni el progreso esperado. Por eso, sus padres decidieron darles un futuro mejor y empujarles a estudiar y trabajar en la industria. Y así fue. Sin embargo, el apego a la tierra y las viñas es algo superior a ellos y no han conseguido desvincularse. Prefieren acabar su jornada laboral y empezar otra, en las viñas. Y arriesgar su sueldo invirtiendo en su propia bodega y presentando al mercado vinos diferentes, atrevidos, sorpresivos, pero que conservan la esencia del terruño berciano. Para ello cuentan con sus respectivas parejas y con sus padres, Samuel López y Adela Folgueral.

‘Recuperamos la licencia de bodega que tenía nuestro abuelo (datada de 1976) y rehabilitamos la casa familiar en Valtuille de Abajo que hemos equipado y adaptado a los criterios y exigencias de la enología moderna’, explica Víctor. Así, los depósitos originales de hormigón fueron sustituidos por depósitos de acero inoxidable de entre 500 y 3000 litros donde se realizan las fermentaciones de cada una de las parcelas por separado. En un edificio próximo habilitaron la sala de crianza y envejecimiento de los vinos, embotelladora y almacenaje. ‘Hemos ido adquiriendo todo lo necesario, modernizándolo para trabajar de forma ágil y funcional pese a ser una bodega pequeña y familiar’, explica Víctor López, ingeniero industrial electrónico que combina su pasión por el vino con su trabajo en LM Wind Power.

Víctor lo tiene muy claro. ‘Hay que modernizar el campo sin perder la esencia de la viña vieja‘. Por ello, han ido poco a poco recuperando cepas, unificando pequeñas parcelas, reconvirtiendo el viñedo viejo en espaldera con el fin de poder mecanizar los trabajos aunque sea con mini maquinaria y minúsculos tractores de cadena. ‘Si no es así, no conseguiremos mejorar la productividad y rentabilizar la inversión’. Una apuesta por el minifundio inteligente y la viticultura de precisión. Sin prisa pero sin pausa. Con eficacia pero con respeto a la viña y a la tierra. ‘La uva es la que tiene que dar el carácter al vino. Nosotros cuidamos el viñedo antiguo, lo trabajamos con mucho respeto y buscamos obtener una uva sana y de calidad’. A eso no le rebajan tiempo. Víctor y especialmente su hermano Héctor recorren casi a diario la viñas, las analizan, las seleccionan, las ordenan… Vinifican siempre por separado y eso les permite extraer las cualidades de cada parcela. ‘Te mentiría si te digo que no es duro y que aún estamos aprendiendo pero es muy bonito’. Se nota que les gusta lo que hacen y da gusto ver en generaciones jóvenes esas ganas de conservar y vivir del campo.

El viñedo familiar se localiza mayoritariamente en el entorno de Valtuille de Abajo y la reciente recuperación de viñedos en Villalibre de la Jurisdicción. Un total de 10 hectáreas. En Valtuille son mayoritariamente viñedo viejo de Mencía y otras variedades originales como la Garnacha tintorera, la Palomino o Dona Branca. Pequeñas parcelas situadas en 10 parajes de las que elaboran un vino de villa (Vi LOF) y dos parcelarios: La Fontiña de Nai que procede de una única parcela en el paraje de Las Villegas y Matalospardos, ubicada en el corazón de Valtuille de Abajo.

En el término de Villalibre, buena parte de los viñedos que trabajan eran parcelas abandonadas que se han recuperado e injertado a la variedad Godello. ‘Teníamos claro que queríamos tener godello pero en el Bierzo hay poco, así que optamos por re injertar viñas viejas de mencía. Y nos encanta como se expresa la godello en esta zona, ubicada a mayor altitud (en torno a 800 metros), con orientación sur y suelo mayoritario de arcilla y pizarra’.  Villalibre es más fresco, más acido, más mineral y todo ello se traslada equilibradamente al vino. Jurisdicción es un vino joven 100% godello de uva seleccionada. Aunque están ya experimentando también con las crianzas del godello. ‘El 2020 y 2021 tienen seis meses de barrica y estamos probando y testando con diferentes formatos y tiempos’.

Y curiosamente, cuentan también con una parcela de Chardonnay, un viñedo que sus padres plantaron en Valtuille hace 25 años y que Víctor y Héctor han decidido mantener. Con ella elaboran un vino fuera de la DO, 100% chardonnay. Un vino atípico en el Bierzo del que sacan apenas 1.500 botellas. ‘Angelita es un chardonnay distinto con fermentación maloláctica y crianza de seis meses en barrica con sus lías. La chardonnay aquí es difícil de trabajar y da poco rendimiento pero nos gusta el resultado’. Y el resultado es un vino fresco, floral pero untuoso a la vez. Y aunque no es un blanco inherente del Bierzo, Angelita es un vino que defienden con orgullo pues con él han querido homenajear a su abuela Angelita, quien fuera pionera en el mantenimiento y expansión de las fincas familiares en Valtuille de Abajo.

En total, producen ya unas 12.000 botellas y siguen creciendo año tras año. Una producción que venden en el Bierzo y mayoritariamente en el extranjero (80%). ‘Holanda, Belgica, Rusia, Suecia, Estados Unidos… En España, la presencia es muy residual’.

Imagen, bodega y apuesta por el enoturismo

Sin duda, LOF es un proyecto joven, contemporáneo cuya filosofía de trabajo aúna lo tradicional y lo moderno en el campo, en la bodega, en los vinos y hasta en la imagen. Así nos encontramos con parcelas de viñas modernizadas de cepas centenarias, casas tradicionales de piedra reconvertidas en bodegas actualizadas, vinos de parcelas estudiados y reinterpretados y una imagen joven, fresca, atrevida y posmoderna para representar terruños, paisajes y los colores del Bierzo en las diferentes estaciones del año. Pero que ni la juventud, la imagen colorida ni el nombre de LOF invertido en las botellas os confundan. ‘Lo importante, no lo olvidemos, está en el interior de la botella. Vinos que proceden del mejor fruto posible’.

Una filosofía y un reflejo de la personalidad de la bodega y de esta familia que no se rinde y cuyo objetivo es poder seguir viviendo en Valtuille, de las viñas, del vino y de todo lo que le rodea. Por eso están también rehabilitando la planta superior de la casa con el fin de destinarla a alojamiento rural, con una intención clara y definida de apostar por el enoturismo como estrategia de crecimiento y desarrollo económico. Un proyecto con mucho futuro. Si hacéis parada en Valtuille, que no se os pase visitarles y catar esos vinos hechos con tanto amor.

Publicado por maiteruiza

Periodista. Especialista en Vinos. Autora de El Viaje al centro del Vino

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