Valle del Recunco, un vinazo del Bierzo hecho con amor

Cuando tenemos un vino de serie limitada suele significar que es un vino que tiene una selección de uvas muy trabajada, un número de botellas reducido y una elaboración muy cuidada para buscar el mejor vino posible. Y este es el claro ejemplo del Valle del Recunco, un vino elaborado por Familia Arias Vidal Viticultores de parcelas seleccionadas de entre los viñedos familiares. ‘Tenemos 7 hectáreas en pequeñas parcelas ubicadas en Villalibre, Toral de Merayo y San Lorenzo. Son viñedos que cultivamos entre mi padre y yo y todo es plantación en vaso de viñedo viejo’, me explica David Arias Vidal. De esas 7 hectáreas que cultivan con todo el cariño y respeto por la tierra, proporcionan uvas a otros bodegueros del Bierzo y se reservan solo una pequeña parte para elaborar hoy poco más de 2.000 botellas. ‘Mi familia eran cooperativistas. Pero en 2014 decidimos que no podíamos vender las uvas a 0,30 o 0,40 euros/kg porque nosotros tenemos viñedos centenarios que se han trabajado y trabajamos con esfuerzo.  Decidimos darle un giro a este proyecto y nos quedamos con las parcelas que más nos gustaban. En 2014 empezamos a vender uva a bodegas y en 2016 elaboramos 900 botellas de nuestro primer vino, que era un 85% mencía y un 15% garnacha tintorera’.

Un vino con una gran personalidad que inmediatamente tuvo gran acogida y excelentes críticas en el Bierzo. Pero, pese a ello, no quieren precipitarse. ‘Nosotros somos viticultores. No tenemos bodega. Elaboramos en Bodegas Merayo, que son muy buena gente. Yo compagino la viña con mi trabajo de bombero forestal y nuestra filosofía es simplemente hacer un vino bueno, de calidad, que nos haga disfrutar. Lo que buscamos en un vino es que, lo tomes cuando lo tomes, en una cena, un sábado por la noche o un martes que has tenido malísimo, haga un poquito mejor ese momento’.

Son vinos con muy poca intervención, donde todo el poder se le otorga a la uva y su proceso más natural. Fermentación espontánea con levaduras propias en depósito de inox. Bazuqueos manuales, prensado mínimo, maloláctica en barrica y crianzas de seis a nueve meses. Así elaboran un joven (1.900 botellas) y un roble (400 botellas). ‘Lo sacamos cuando creemos que está perfecto. No hay más secreto’.

Y es que el secreto del Valle del Recunco está en el viñedo, con cepas de más de 90 años de edad, ubicados entre la zona de Priaranza del Bierzo y Villalibre con diferentes orientaciones en las parcelas. Algunas en orientación sur y otras en orientación norte, con menos horas de sol, lo que le da un toque más atlántico y personal al vino. ‘El mejor vino siempre saldrá de la mejor uva, una uva sana y en su punto óptimo de maduración. Si además son uvas que tienen más de un siglo y proceden de un patrón que nuestros abuelos plantaban, no compraban, aquí ya tenemos calidad, nada más’.

Recorremos los viñedos del Torullón entre un puzle de parcelas hasta llegar al mirador de la Dehesa, un lugar excepcional desde donde observar el valle cubierto de viñas. Por el camino, vemos viñas impresionantes. Cepas enormes, de gran tamaño, fuertes, con racimos de grano menudo y perfectos. ‘Nos gusta cuidar las viñas, que estén limpias, sanas, aireadas, sin herbicidas y con los tratamientos químicos justos. Es muy costoso trabajar así las viñas pero el resultado es increible’.  

David nos habla de parajes como la Peralia, Excambron, el Teso Rapao, San Lorenzo o la Dehesa. Y la dificultad por dar valor enológico a esta zona del Bierzo, situada al sur del río Sil, históricamente más infravalorada pero que hoy se revela como región de vinos singulares.

Desde este mirador excepcional catamos su vino y se nos eriza el pelo de todo el cuerpo escuchando a David hablar con pasión de la tierra y los viñedos, algo que le enseñó su padre quien le impulsó a elaborar vino. De él aprendió a querer las viñas, a recuperar parcelas abandonadas, a desbrozar y limpiar los caminos, a no quejarse. A él le debe haber descubierto su verdadera pasión y aunque no se lo diga, es el hijo más orgulloso del mundo.  ‘La felicidad para mí son muchas cosas. Saber disfrutar de los momentos y las pequeñas cosas. Quejarse lo justo (seguro que hay gente que lo está pasando peor). Y aprovechar cada día los momentos de felicidad como éste’.

Alguien me dijo que el mundo es un lugar un poquito mejor con personas como David Arias y con vinos como Valle del Recunco. Yo, no puedo estar más de acuerdo.

Publicado por maiteruiza

Periodista. Especialista en Vinos. Autora de El Viaje al centro del Vino

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