Pittacum, homenaje al dios Baco del vino

El origen vitivinícola en el Bierzo nos lleva a 2.200 años atrás cuando los romanos, que consideraban el vino un producto de primera necesidad, introdujeron el cultivo en la zona. Tras siglos de una fructífera cultura del vino, en 1999, nace la bodega Pittacum, un proyecto impulsado por cuatro socios de Ponferrada decididos a apostar por la mencia y elaborar un vino digno del dios Baco.

De ahí su nombre, Pittacum, las antiguas anforas cónicas que empleaban los romanos para elaborar y medir el vino, y su imagen, con el rostro del  dios Baco. Hoy, Pittacum pertenece al grupo Terras Gaudas, elaborador de prestigio de las Rías Baixas, que adquirió la bodega en 2002 en su afán por extenderse y elaborar vinos en la zona norte de España y sumar el Bierzo a sus otros proyectos en Castilla y León (Quinta Sardonia) y Rioja (Heraclio Alfaro).

La entrada de Terras Gauda le ha dado el impulso definitivo a Pittacum que mantiene no sólo la esencia con la que nació sino a uno de los primeros socios, el enólogo Alfredo Marqués, en  la dirección técnica de la bodega y viñedos, junto a la también enóloga Elisa Gómez. ‘Mi abuelo tenía viñedos y yo, con su asesoramiento, hice mi primer vino con 16 años’, nos cuenta Alfredo. ‘Sin duda, mi mejor vino’, apunta. Los estudios de enología vinieron mucho más tarde y seguramente le dieron certificación a unos conocimientos que había ido aprendiendo y testando desde niño. Por eso, Alfredo no le teme a nada y se atreve con todo. ‘Hicimos La Prohibición, un monovarietal de garnacha tintorera, fuera de la DO porque por aquel entonces no lo autorizaba y por eso le llamamos La Prohibición’. Pero lo cierto es que la garnacha tintorera es una variedad ancestral en el Bierzo presente en casi todos los viñedos viejos porque se utilizaba para darle más color al vino. Alfredo es un gran conocedor del Bierzo, de sus viñedos, procedencias, parajes y expresiones.

Hoy por hoy, la práctica totalidad de los viñedos los concentran en la zona de Cacabelos, Magaz y Valtuille pero tiempo atrás elaboraron un Val de la Loba, un vino de paraje, procedente de la zona del Bierzo Alto, en Toreno, con cepas de 80 años, en suelos de fertilidad moderada, profundos y en pendiente que producían un vino intenso y con carácter. Aún se pueden adquirir botellas de la añadas 2015 y 2016.

La bodega se ubica en Arganza, en una casona señorial de 300 años de antigüedad, construida con piedra y pizarra, con un espléndido patio interior empedrado y un antiguo pozo artesanal en el centro. Su entorno ajardinado y rodeado de viñedos lo convierten en un escenario ideal para la celebración de bodas y eventos. ‘La parte superior de la casa y la zona que antiguamente albergaba la destilería está aún en restauración’, nos explica Marina, responsable de enoturismo de Pittacum. La casona alberga la recepción, varios espacios de catas y dos sensacionales salas de crianza con las barricas apiladas. ‘La casona tiene 300 años pero los propietarios la reconvirtieron en bodega hace unos 120 años. Y usamos la bodega antigua, que es fresca, oscura, silenciosa y húmeda para la crianza de los vinos’. Los crían en barricas de roble americano -40%- y francés -60%- de 225 litros. Anualmente renuevan el parque de barricas en un 33% para evitar el envejecimiento de estas.

La zona de elaboración se ubica en una nave adyacente, moderna y perfectamente habilitada para la recepción de la uva que seleccionan manualmente. ‘El primer proceso de selección lo hacemos en viñedo, el segundo directamente en la propia mesa de recepción’. La uva se despalilla y el raspón lo devolvemos al propio viñedo de manera que no se desperdicia nada’. La uva pasa por un intercambiador tubular –muy inusual en el Bierzo- diseñado para mantener la uva a la temperatura deseada antes de que llegue a los depósitos de inox. ‘Conseguimos mantener la uva a unos 15 grados y eso evita que empiece a fermentar sin control’. En la nave, 15 tanques de inox de 15.000 y 18.000 litros con camisas de refrigeración para controlar en todo momento la temperatura y los tiempos durante los procesos de maceración y fermentación. A partir de aquí realizan catas constantes y análisis químicos para contrastar resultados antes de enviar el vino a crianza. El filtrado se realiza con proteína vegetal, apta para veganos.  ‘Y para cerrar el ciclo, los hollejos se venden a la destilería y así no se tira nada’.

Los vinos

Pittacum elabora actualmente entorno a  400.000 botellas de uvas procedentes de 80 hectáreas de viñedos. ‘Tenemos 10 hectáreas en propiedad y el resto lo adquirimos a viticultores de la zona que trabajan de acuerdo las pautas marcadas por la dirección de Pittacum en cuanto a cuidados, rendimientos, tratamientos, etc’. El  50% de la producción se destina a Petit Pittacum, su entrada de gama. ‘Es un vino fresco, jugoso y fácil de beber’. Elaboran 5 referencias: cuatro tintos y un rosado: Pittacum Barrica, Petit Pittacum, Petit Pittacum Rosado, Pittacum Aurea y La Prohibición.

Desde la entrada de Terras Gauda han potenciado la exportación que ya se sitúa en torno al 40% en mercados principales como China, Canadá, Gran Bretaña y Austria, de los más de 60 países donde está presente Terras Gauda. Y en el caso del top de gama, el Pittacum Aurea, asciende hasta al 89%.

Más información: Pittacum-Terras Gauda

Visitas y catas

Visita personalizada previa inscripción o reserva: Pittacum Enoturismo

Publicado por maiteruiza

Periodista. Especialista en Vinos. Autora de El Viaje al centro del Vino

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