Maestros del Vino: María Zamarreño

Un MW es alguien que es miembro del Institute of Masters of Wine. Para conseguirlo, hay que superar un durísimo programa de formación, catar vinos de todo el mundo, estudiar  mucho, aprobar los exámenes y pasar una exhaustiva cata de vinos a ciegas, digna solo para auténticos maestros del vino. Dice Jancis Robinson MW que los exámenes del Master of Wine son ‘estrictamente para masoquistas’. María Zamarreño no es masoquista pero sí es una apasionada del vino y de esas mujeres que consiguen lo que se proponen. Se ha propuesto ser Master of Wine y está ya muy cerca. En septiembre del año pasado superó la cata y los exámenes finales del Institute of Masters of Wine y ahora se está preparando para los ensayos y la tesis de investigación, requisitos finales para obtener el título. Pero podríamos decir, sin equivocarnos, que ya lo tiene, que ya es prácticamente una MW. Y poca broma. El título de Master of Wine (MW) es el máximo reconocimiento en el universo del vino, y sólo siete españoles ostentan esta prestigiosa titulación. De lograrlo, María Zamarreño se convertiría en la segunda mujer española en llevarse el codiciado título, en esta ocasión, hasta el Bierzo.

Felicidades María, contenta, imagino. Muy feliz, la verdad es que casi ni me lo creo. Aprobar en la primera convocatoria ha sido algo inesperado y me ha dado una energía y un empuje extraordinarios. Aún queda recorrido pero ya estamos encaminados.

Claro que sí. Enhorabuena porque te lo mereces. Bueno, vamos al cuestionario. ¿Qué es para ti el vino? Para mí el vino es sobre todo un camino para descubrir y para aprender. Me ha permitido conocer gente muy interesante y aprender muchísimo de geografía, de cultura, de historia… Es eso, una vía de conocimiento, una ventana de aprendizaje y hasta un lenguaje. Para mí, que me encantan los idiomas, considero que el vino es otro lenguaje con el que comunicarnos.

¿Y qué tiene el Bierzo de especial? Uff, si es que el Bierzo lo tiene todo. Es tan especial. Creo que no puedo ser objetiva. Yo en mi vida, por las circunstancias personales de mi familia, tuve que trasladarme mucho, ir de un lado para otro, y aunque era berciana nunca me sentí especialmente vinculada al Bierzo… hasta que vine a vivir aquí. Entoces descubrí su naturaleza, su belleza y me enamoré por completo. Me identifico con el paisaje, con el clima, con la forma de ser de la gente, la cultura gastronómica… Yo, en el Bierzo, soy feliz.

Extraordinario resumen. Y para el vino, ¿qué tiene de especial? Para el vino lo mismo (ríe). Las características naturales del Bierzo hacen que sea muy interesante para el vino. Por el clima fresco, a raíz de esa influencia que nos llega del Atlántico pero sin excesos y a la vez protegido por su geografía rodeada de montañas, convenientemente caluroso durante el día, convenientemente fresco en las noches, convenientemente lluvioso. Todo ello favorece la calidad. Y es que además tenemos una variedad autóctona adaptada durante siglos a la tierra, diversidad de suelos, de microclimas y un montón de gente con conocimientos y con ganas de hacer las cosas bien. Así que… lo tiene todo.

¿Recuerdas cuál fue el primer vino que tomaste? Pues sería en mi casa, con mi familia, con mis abuelos. Quizás fuera un vino que hacía mi abuelo que era del Bierzo. No sé, pero seguro que era muy joven y me lo darían con gaseosa.

 Tres vinos que te llevarías a una isla desierta. A ver, si pienso en las variedades que me gustan, te diría que me llevaría un chenin blanc del Loira -que me encanta-, un riesling de Alemania, probablemente de Mosela, y me falta un tinto…. pues seguramente un italiano, como un Barbaresco o un Barolo.

Los reyes de los vinos italianos… Y me recomiendas una región vitivinícola interesante para visitar. No he visitado tantas en realidad pero a mí, ahora mismo me encantaría ir a Sicilia y ver que se hace ahí, en el Etna (una de las DOC más antiguas de Italia y la primera siciliana reconocida) y también conocer todo el valle del Rhin.

Háblame de una variedad curiosa que te haya sorprendido recientemente. A ver… (piensa). Me gustan mucho las variedades italianas. Italia tiene tal variedad de variedades que siempre te sorprende y además tienen ese perfil de vinos que me gustan con acidez alta, taninos potentes y un pelín de amargor siempre final… Sí, me gusta el vino italiano.

¿Y qué opinas de una persona que no toma vino?  Pues que es una pena. Nada más. Que se pierde muchas cosas.

Tu momento preferido para tomar un vino.  Por la tarde, a eso de las ocho o las nueve de la tarde, ese momento tranquilo antes de cenar.

Un maridaje ideal.  El vino me gusta con todo. Pero no sé, soy muy de contrastes. Ahora no se me ocurre pero si es algo insospechado, seguro que me gusta.

Y si tuvieras que maridar un vino con una canción…  ¡Me encanta el jazz! Y si pienso en el atardecer, con una buena copa de vino, me parece que un buen acompañante podría ser Oscar Peterson.

Llegamos al final. Acábame la frase: al vino del Bierzo le falta…

Pues le falta muy poco. Es una zona con muchas posibilidades, tiene una uva propia y versátil para hacer con ella muchas cosas, tiene gente que cuida las viñas y que elabora muy bien, ha conseguido un buen reconocimiento… Para mí, no le falta nada.

¿Y al vino español?  Bueno, quizás diría más reconocimiento internacional. Se lo merece.

Muchas gracias, María. A ti. Hasta pronto.


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Publicado por maiteruiza

Periodista. Especialista en Vinos. Autora de El Viaje al centro del Vino

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