María Zamarreño y su exclusivo Van Gus Vana

María Zamarreño dice que entró en el mundo del vino por casualidad pero a mí me parece que lo tiene muy claro y sobretodo un proyecto muy definido e inequívoco. Es cierto que se licenció en Derecho (Deusto), que residió un tiempo fuera y que volvió al Bierzo atraída no por el vino sino por la bucólica idea de vivir en el campo, en contacto con la naturaleza y los animales. Pero ahí estaban las viñas, descubrió la magia del vino y una cosa llevó a la otra.

En 2004 decide que quiere cultivar las viñas y construir una bodega debajo de su casa en Molinaseca. Es, sin duda, una de las bodegas más singulares del Bierzo instalada en un túnel excavado en la colina. ‘Los túneles son una pasión de mi familia que profesionalmente se han dedicado a ello especialmente en el Bierzo, donde hubo mucha tradición minera’. Tunelaron la colina, lo cimentaron con hormigón en forma de arco, crearon diferentes espacios, una larga galería y dos entradas (una con acceso directo desde su casa en ascensor). Un espacio conceptualmente perfecto, bajo tierra, lo que le proporciona una temperatura y humedad constante (entre 12 y 14 grados) ideal para la elaboración y conservación del vino.

Pero si la bodega parece ejemplar, la pasión y el afán de conocimiento de María Zamarreño por el vino no tiene límites. Estudió en la Facultad de Enología de Burdeos donde obtuvo el DUAD (Diplôme Universitaire d’Aptitude à la Dégustation). Allí trabajó un año en la bodega Luchey-Halde, de Pessac Leognan, para acumular experiencia. Posteriormente se interesó por la certificación inglesa WSET (Wine and Spirits Education Trust), una de las más prestigiosas en el mundo del vino. Y tras superar el Wset Diploma, decidió que quería más. Tras 3 años de estudió, el pasado mes de septiembre se presentó en Málaga al examen para Master of Wine: un título muy exigente, que solo han obtenido 450 personas en el mundo desde su creación en 1953. De hecho en España solo cuatro españoles (Pedro Ballesteros, Fernando Mora, Andreas Kubach y Almudena Albercalo) lo han conseguido. María Zamarreño, de lograrlo, se convertiría en la segunda mujer española en obtener el codiciado título de Maestro del Vino (MW). ‘Sí, me presenté al examen de Málaga pero creo que no lo he superado. Pero no pasa nada, sé que es difícil lograrlo a la primera, así que persistiré’. No lo dudo. Y es que en empeño a María Zamarreño no le gana nadie. Así, que estoy convencida de que, más pronto o más tarde, las letras MW acompañaran a su nombre.

Lo que está claro es que, con o sin el título, María Zamarreño posee un alto conocimiento sobre todo lo que rodea al vino: cultura, países productores, variedades, cata, negocio, elaboración, calidad, potencial comercial… Con todos esos conocimientos, no es de extrañar que su proyecto sorprenda. Elabora un solo vino desde 2005, Van Gus Vana, de una única variedad -la mencía- procedente de 5 hectáreas de viñedos de cepas viejas dispersas en pequeñas parcelas ubicadas en diferentes localidades: Molinaseca, Santalla, Congosto y San Juan de Palazuelas. Parcelas con diferentes altitudes, orientaciones y suelos, que son básicamente arcillas, arena y calizas.

Cada zona se vinifica por separado, en pequeñas cubas de cemento. El ensamblaje final se cría 12 meses en barricas de roble francés. Un solo vino por año, fruto de las condiciones y expresiones del terroir, del clima, del comportamiento de las cepas y de la mano de María Zamarreño en su búsqueda  por obtener cada año esa mencía puramente berciana en su versión más compleja, equilibrada, llena de matices y con capacidad de evolucionar con el tiempo en la botella. ‘Eso es lo que busco en un vino, que represente el Bierzo y que nos permita ver en una cata vertical (mismo vino de diferentes añadas) lo que ha sucedido, la singularidad del año del que proceden’. Vinos únicos, delicados y con capacidad de guarda. De hecho, María conserva todas las añadas con el fin, siguiendo esa filosofía tan bordelesa, de crear vinos con larga vida y una evolución muy fina. Vinos que puedan aportar perspectiva, sabiduría y reconocimiento a los vinos del Bierzo.

Elabora apenas 6.000 botellas. Un proyecto pequeño en cuanto a dimensiones pero enorme en aspiraciones. Y lo está consiguiendo. Su vino entró en 2016 en la lista elaborada por Robert Parker de los vinos del Bierzo sobresalientes. Y no hay duda que ella y sus vinos siguen sobresaliendo a cada año que pasa.

Publicado por maiteruiza

Periodista. Especialista en Vinos. Autora de El Viaje al centro del Vino

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