Los vinos requieren paciencia y por eso esta vez he esperado, paciente, tranquila, como quien observa al tiempo hacer su trabajo, sin prisas pero con la certeza de que la espera tendrá su recompensa. Tras 11 meses en barrica y 6 meses en botella, El Viaje 2023 Barrica está en su punto óptimo. Y sí, eso significa que ha llegado el momento de presentarlo.
Julio me envió a casa unas cajas por Navidad para testearlo. No pude resistirme y compartimos las primeras botellas en las comilonas familiares. Gustó mucho, pero yo sabía que aún debíamos esperar. Y aquí estoy, meses después, con la copa en la mano, dispuesta a descubrir si este tiempo de espera ha valido la pena. Sola, sin presiones ni emociones que puedan sugestionar mi olfato, mi gusto, mi concentración. Pienso que ha pasado un año y medio desde que vendimiamos las uvas y yo espero que la crianza en barrica le haya dado la estructura que deseaba: redondo, pero sin ahogar la frescura natural de la Mencía. Vamos a ver…



Los vinos de crianza tienen un ritmo propio. La barrica no solo aporta aromas y matices –que en mi caso son muy leves pues se trata ya de una barrica usada–, sino que permite una microoxigenación que suaviza los taninos y estructura el vino. Luego, el tiempo en botella afina el conjunto, haciendo que cada elemento encuentre su lugar.
Al descorchar, lo primero que se percibe son los aromas: fruta negra madura, arándanos, violetas secas, un punto especiado, ese toque terroso tan Bierzo y una leve nota ahumada, muy sutil, discreta. En boca, el equilibrio manda: la acidez está, pero no destaca; el cuerpo se siente ágil y el final deja un regusto largo y elegante. La botella ha hecho su trabajo, ha dejado que todo se asiente, que los taninos se redondeen y que la magia ocurra. Es incluso más suave y ligero que el 2021, que no tuvo paso por barrica. Se siente más liviano, más apetitoso… aunque eso, claro, depende del gusto de cada uno.
¿El veredicto? El Viaje 2023 Barrica está listo para brillar. Perfecto para los que buscan un tinto diferente, con el carácter de la Mencía, pero sin excesos. Para mi parecer, con un salto cualitativo respecto al 2021. Es El Viaje, de eso no hay duda. Yo, al tomarlo, siento mi viña, el aire del Bierzo, el carácter de la gente… Siento a Suso, a Julio y a la bodega… Me huele a Bierzo y me sabe a gloria.
Julio, puedes estar tranquilo: el vino ha llegado a destino en plena forma. Creo que es el momento de presentárselo al mundo.


