
Son las diez de la mañana y sentada en el escritorio de mi casa en Cacabelos, con el balcón abierto, empiezo a oír los primeros disparos. Suenan claramente, parecen tiros de escopeta. Inmediatamente pienso en los cazadores alertados por los viticultores por la presencia de jabalíes. Solo ellos pueden hacerle frente a la población de jabalíes que están devorando las pocas uvas que este año de lluvias, granizadas y hongos, mantienen las cepas.
Los viticultores del Bierzo ya no saben que hacer: pastores eléctricos, alambre de espino, vallado de parcelas, repelentes olfativos, sueltas de perros… Los ataques continuos del jabalí a los viñedos se están extendiendo. Ya no afecta solo a las zonas de montaña como el Alto de San Esteban, Corullón o Villalibre sino también a las zonas del valle, desde Molinaseca a Villafranca, pasando por los Cacabelos y Valtuille.



‘Nuestra viña está completamente desguazada. No queda uva’, me dice una vecina de Valtuille de Arriba. Lo que les faltaba a los viticultores. Este año, entre granizo y jabalíes, las pérdidas se disparan. ‘Un 40% de la uva ya la he perdido. A ver si aguanta el resto hasta vendimia’, me dice un viticultor de Valtuille de Abajo.
Los disparos son muy cercanos al pueblo, recurrentes, como automatizados. La hora tampoco es la permitida. ‘Son simuladores’, me dice Mónica. Tiene sentido, la hora tampoco es la autorizada. Los permisos de esperas nocturnas y cazas controladas son limitadas. El cañón para espantar animales salvajes es un simulador de disparos que efectúa unas detonaciones sonoras para ahuyentar así a los pájaros, jabalíes, corzos, conejos, lobos o cualquier otro animal.
_ Julio, ¿Cómo vamos en Cubillos con el jabalí?
‘Las viñas sin vallar, como todos los años, están bastante devoradas, casi al 80%. Las valladas van aguantando, excepto en una parcela que tuvimos allí un jabalí varios días que se colaba por la viña del vecino. Se habrá comido unos 300 kilos pero nos queda uva aún. En la tuya parece que entró un corzo y se comió alguna cepa, pero nada grave’, me informa Julio con una entereza y resilencia que solo poseen aquellos que llevan años viviendo la misma situación.
La vendimia ha empezado ya en el Bierzo pero solo para las variedades más tempranas: chardonnay, merenzao, godello… La Denominación de Origen ha dado ya el pistoletazo de salida sin previsión de cosecha. Nadie se atreve a aventurar el porcentaje total de pérdidas en kilos este año. Ha sido un verano complicado en lo meteorológico con 300 hectáreas dañadas por el pedrisco, la aparición posterior del mildiu, los ataques ahora del jabalí.
Todo el sector anda muy nervioso porque no se pueden permitir más pérdidas de uva. En Corullón, los Palacios no se la juegan y contratan a cazadores privados para custodiar ‘La Faraona’. En Viariz y Hornixa, donde se produce ‘La Muria’ de Raúl Pérez, los jabalíes andan a sus anchas y se han dado ya algún que otro festín.
En fin, los disparos han dejado de sonar. La recta final se hará larga pero hay que confiar en la uva que tenemos. La previsión meteorológica anuncia lluvias. Un poco de agua ahora no nos viene mal, incluso para relajar de sed al jabalí. Pero como siempre en el campo, ‘a nuevo tiempo, nuevo viento’.
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