Tipos de cata para amateurs

Foto de Caroline Attwood.

Aprender a catar un vino no es tan fácil como yo pensaba cuando me inicié en el complejo mundo de la cata sensorial. Todo el mundo sabe disfrutar de un buen vino y para ello no es necesario ser profesional de la cata. Todos tenemos nuestra propia percepción, clasificación, sentidos e identificación del gusto. Y todos sabemos si algo nos gusta, o no nos gusta. O si nos gusta más, o menos.

Lo que la cata ‘profesional’ de un vino nos proporciona -a través de la formación y la experiencia- es a utilizar los sentidos con mucha más agudeza, reflexionar sobre las percepciones, percibir defectos y emitir juicios más razonados sobre el potencial y la calidad de un vino, más allá del gusto personal. Y ello requiere conocimiento, formación, catar mucho mucho y fijar bien nuestra memoria sensorial.

A diario, recibimos infinidad de estímulos sensoriales: olores, sonidos, ruidos, imágenes, texturas, señales, sabores, intuiciones… Cada uno de los sentidos nos da un tipo de información pero la verdad es que trabajan de forma interrelacionada y en estrecha relación con los procesos cognitivos. Para ello, los sumilleres ejercitan su memoria sensorial y, de forma disciplinada, practican y memorizan las sensaciones gustativas y gusto-olfativas de las diferentes variedades, regiones, tipos de vino… Sin duda, un trabajo complejo, arduo y que requiere de mucho tiempo, práctica y grandes capacidades.  Y que a mí, personalmente, me maravilla y me fascina cada día más.

Sin embargo, y volvamos al inicio. Para disfrutar del vino, no hace falta todo eso. De hecho, los consumidores no podemos convertirnos en profesionales de la noche a la mañana, por mucho que nos guste visitar bodegas, abrir botellas o asistir a catas o cursos de iniciación al vino. No se trata de convertirnos todos en sumilleres. De la misma manera que para disfrutar de la música, no nos hace falta ser profesores de conservatorio ni melómanos empedernidos.

Se trata simplemente de, si apetece, ganar un pelín de cultura del vino (regiones, variedades, elaboraciones…), jugar, compartir, aprender y progresar a través de la cata para tratar de diferenciar entre tipos y estilos de vinos, entender los parámetros sensoriales, reconocer e identificar ciertos aromas, sabores, estilos enológicos y asentar -si se tercia- las bases del maridaje. Eso es lo que busca un winelover, un aficionado amateur del vino… o lo que debería buscar. Porque sí, hay mucha tontería, parafernalia y mucho gurú engreído en torno al vino. Supongo que como en todo, pero quizás en el mundo del vino ha primado sobremanera ese elitismo y esnobismo tan rancio, que solo hace que ahuyentar al consumidor.

La cata de vino no es esnob, es algo divertido. Por eso hoy, voy a hablaros de los diferentes tipos de cata que podemos realizar.

Tipos de cata

La ejecución de la cata se divide en tres fases:

  • Fase Visual. Evaluamos aspectos como la nitidez, la intensidad, el color y otros como las lágrimas, burbujas y cualquier imperfección o defecto que pueda tener el vino.
  • Fase Olfativa. Olemos el vino e intentamos reconocer los aromas y valorar su intensidad, complejidad y calidad.
  • Fase Gustativa. Lo saboreamos e intentamos percibir de nuevo los aromas y los sabores (dulce, ácido y amargo) pero también aspectos como la textura, la astringencia (sequedad), el equilibrio, la persistencia en boca…

Para cada una de estas fases se ha establecido un sistema, más o menos universal, para analizar, clasificar y valorar un vino. El volumen V de Sapiens del Vino ‘La Cata como actividad’ editado por Bullipedia, con Ferran Centelles al frente, nos habla de hasta 12 métodos de análisis sensorial en la cata de vinos. El sumiller utiliza de manera estándar el método desarrollado por la ASI (Association de la Sommellerie Internationale). En los cursos de Wine & Spirit Education Trust (WSET) utilizamos el Método BLIC (Jane Hunt MW). Se trata de seguir ciertas reglas, un orden, una técnica y un lenguaje común. Es como un juego y, poco a poco, cata tras cata, veréis que se mejora muchísimo en la percepción de los aromas y los sabores. ¿La cata es subjetiva o objetiva? Gran debate. Yo creo que el subjetivismo es importante pero ello no impide valorar las facultades de un vino, incluso aunque no te guste. No entraré hoy aquí en el análisis de la cata. Lo dejo para el próximo descorche de mi vino en Barcelona (mi profesor Oscar Ferrand me ha invitado a compartir mi experiencia con el grupo de enología de Barcelona. ¡Qué ganas!). Pero aprovecho este post para hablaros de los diferentes tipos de catas de vinos y os recomiendo que las probéis porque se aprende mucho con las comparativas, ayuda a percibir mejor los olores, las diferencias, y averiguar más cosas a través del disfrute de su sabor.

  • Cata vertical. Se analizan las diferentes añadas de un mismo vino (marca) de una misma bodega. Nos permite ver su evolución y su poder de envejecimiento.
  • Cata horizontal. Se prueban vinos de las diferentes bodegas pero de la misma añada y la misma denominación de origen. Nos permite comparar los vinos elaborados por diferentes bodegas.
  • Cata varietal. Se catan vinos elaborados con una misma variedad de uva, pero diferentes orígenes geográficos.
  • Cata geográfica. En este tipo de cata se degustan vinos de una misma zona geográfica, pero de diferentes productores y añadas.
  • Cata a ciegas. ¡Me encanta catar a ciegas! Consiste en probar vinos de los cuales no se tiene información de su procedencia, y tratar de describirlos sin tener ninguna información que nos condicione ni nos sugestione ya que no se ve la botella ni la etiqueta. Sin duda, estamos menos condicionados y potenciamos mucho más todos los sentidos.
  • Cata comercial. Suele ofrecerla una bodega, distribuidora o tienda para dar a conocer una gama de vinos en particular.
  • Cata analítica. Se hace un examen exhaustivo de las principales características del vino siguiendo una ficha técnica en la que se evalúan parámetros sensoriales y analíticos que miden la calidad del vino.
  • Cata hedonista: Se degustan varios vinos y se comenta y valora lo que aporta a los
    catadores. De esta manera se aprende a distinguir cualidades a través de la comparativa.

Existen más tipos de catas: históricas, de comprobación, experimentación, de contrastes, lúdicas y combinadas con gastronomía, música, arte….Todo este tipo de catas nos permiten contextualizar el vino, ponerlo en situación y sacarle el mayor partido. Y no solo es divertido, también engancha. ¿Te apuntas? En mi próximo post, le toca el turno a mi vino, El Viaje al Centro del Vino, que ya casi, casi está en su punto.


 

Publicado por maiteruiza

Periodista. Especialista en Vinos. Autora de El Viaje al centro del Vino

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