Turófilos, adictos al queso

Olvida lo de «me gusta el queso». Eso es de aficionados. Un verdadero turófilo no solo lo disfruta, lo venera. Lo busca. Lo estudia. Lo huele antes de comerlo y lo deja fundirse en el paladar como si fuera un acto sagrado. Si crees que un buen queso te puede cambiar el día, este reportaje es para ti. Y si no… sigue leyendo, quizá aún no hayas probado el adecuado.

Ser un turófilo es ser un amante del queso en toda regla. La palabra viene del griego clásico: tyros (queso) y philos (amor a), y define a quien siente auténtica pasión -casi obsesión- por él. Un turófilo no solo prueba quesos, los busca, los colecciona y los analiza como si fueran obras de arte. Persigue la textura perfecta, la complejidad de aromas, el equilibrio entre salinidad, acidez y cremosidad.

Cada queso es un universo de matices que cambia según la leche, el origen y la maduración. De cabra, vaca u oveja. Crudo o pasteurizado. Azul, cremoso, quebradizo. Suave como un beso o tan apestoso que invade la habitación antes de abrirlo.

¿Los más buscados? «Se ha puesto muy de moda el Pecorino trufado, lo piden mucho. Y un buen manchego nunca falla», dice Marta Pérez, de Formatgeria Magda. Pero el mundo del queso no tiene límites. ¿Te imaginas un queso bañado en whisky de malta (Occelli Whisky), en cerveza Guinness (Cheddar Irish Porter) o envuelto en hojas de cannabis (Hanfmutschli)? ¿Quesos con sabor a vino, ajo negro, pesto o chocolate con chile? Pídelos, Magda los tiene.

¿Cómo montar una tabla de quesos? 

Ante infinidad de quesos, ¿cómo elegir? ‘Una tabla tiene que ser equilibrada. Lo ideal son seis quesos, combinando los tres tipos de leche y diferentes elaboraciones: curados, semicurados, pasta blanda…», nos dice Marc Lluis Luque, de La Formatgeria en Sant Carles de la Ràpita. Marc apuesta por pura artesanía quesera, quesos que dejen sin palabras. Entre sus imprescindibles: El Claustre, una joya exclusiva del Santuario del Miracle, en el Solsonès, elaborado con leche cruda de oveja y curado entre seis y nueve meses en una cava natural bajo el claustro del monasterio. El Gran Pep o Maquia, dos quesos de cabra espectaculares, uno de leche pasteurizada y larga maduración; el otro de leche cruda y pasta blanda. Y de proximidad, ambos de Tarragona.

A ellos suma el Ermesenda d’Eroles, de pasta cocida e intenso carácter, o el tradicional queso Pañoleta, original de Valencia, que se distingue por su presentación envuelto en un paño de algodón. “Son quesos de autor, de producciones pequeñas, todas muy cuidadas”, recalca Marc. Y si la idea es ir más allá, hay clásicos que nunca defraudan. Un buen curado de Zamora, un queso azul asturiano y tres imprescindibles que todo amante del queso debería probar: el Gruyère suizo, con su textura firme y notas de frutos secos; el Comté francés, de maduración lenta y sabor profundo; y el Stilton inglés, uno de los azules más intensos y apreciados del mundo.

Porque esto no va de comprar queso en el súper. Va de descubrir texturas, aromas y sabores; de probar, preguntar y encontrar el siguiente bocado inolvidable.

IMPRESCINDIBLES

Formatgeria Magda (Tarragona) 

📍Mercado Central de Tarragona, Plaça Corsini | 📍 Espacio de degustación. Carrer August, 16 | Instagram

Desde 1988, Formatgeria Magda es el paraíso de los amantes del queso en Tarragona. Lo que empezó con una selección de quesos manchegos en el mercado municipal, hoy es un referente con más de 150 variedades nacionales e internacionales. Como negocio familiar, siguen fieles a su pasión: ofrecer el mejor queso con un trato cercano y personalizado. Sin duda, es visita obligada para quienes buscan calidad y asesoramiento experto. Además, disponen de un local en la Calle August con carta para degustaciones y maridajes. No te piedas las tablas de queso: catalanes, franceses, solo cabra, italianos y los especiales de Magda.

La Formatgeria (Sant Carles de la Ràpita)

📍 Avinguda Constitució, 36 | Instagram

En La Formatgeria de Sant Carles de la Ràpita, Marc ha creado un auténtico altar para los amantes del queso. Su tienda es un rincón imprescindible, con variedades para todos los gustos, desde quesos locales hasta auténticas joyas internacionales. Pero lo mejor es Marc: una enciclopedia viviente del queso, siempre dispuesto a aconsejarte y contarte la historia detrás de cada pieza. Y si lo tuyo son los quesos catalanes, aquí los encontrarás -casi- todos, listos para plantarle cara a cualquier queso internacional. Y muy atentos a sus catas-maridaje: siempre minuciosas y sorprendentes.

Maridajes para turófilos

Si eres de los intensos… (quesos curados y azules)

  • Quesos: Cabrales, Roquefort o un Stilton bien maduro.
  • Maridaje: Un Oporto Tawny, un Sauternes o un vino dulce botritizado.  La potencia del queso pide un vino con dulzor, cuerpo y acidez. El contraste es inolvidable.
  • Extra punk: Prueba con un whisky.   

Si te va la cremosidad indecente… (esos que se desparraman con solo mirarlos).

  • Quesos: Brie, Camembert, Saint-Marcellin.
  • Maridaje: Champagne Brut o Cava de larga crianza. Las burbujas limpian la untuosidad del queso y refrescan el paladar, dejándote listo para el siguiente bocado. Puro vicio.
  • Extra punk: Con sidra natural asturiana. 

Si buscas lo elegante… (Curados con notas de frutos secos y caramelo).

  • Quesos: Comté, Gruyère, Mahón curado.
  • Maridaje: Un Jerez Amontillado o Palo Cortado.  La complejidad del vino realza los matices del queso, desde la avellana hasta las notas de caramelo. y un final eterno. Puro refinamiento.
  • Extra punk: Atrévete con un sake.

Si lo tuyo es lo rústico… (Quesos de cabra y oveja artesanos)

  • Queso: Garrotxa, Serra da Estrela, Manchego, Roncal.
  • Maridaje: Una Garnacha mediterránea. Fruta roja, frescura y el punto justo de tanino complementaran con la intensidad del queso sin taparlo.
  • Extra punk: Una buena cerveza artesana belga.

Si quieres que el queso te hable en sueños… (Quesos de leche cruda con corteza lavada)

  • Queso: Munster, Époisses, Torta del Casar.
  • Maridaje: Un Pinot Noir, Trepat o Bobal. Jugoso, ligero, fresco, con la acidez justa para cortar la intensidad del queso y equilibrar su potencia sin pelear con él.
  • Extra punk: Con un blanco Gewürztraminer de Alsacia.

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Publicado por maiteruiza

Periodista. Especialista en Vinos. Autora de El Viaje al centro del Vino

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