1.- Madruga… pero con café en mano ☕
¡No hay excusas! El sol sale y las uvas no esperan. Me tomo mi dosis de cafeína en Cacabelos y llego a Cubillos con la energía deseada. Estoy sola en la parcela. Julio me ha dejado 40 cajas en la viña. Pero, ¿y las tijeras?
2.- Revisa tu equipo como un profesional 🔧✂️
¡Ostias, las tijeras! Voy yo a por ellas. Julio, Suso y la pandilla de vendimiadores están en otra parcela. Voy a recogerlas y ahora sí, lo tengo todo: tijeras bien afiladas, calderos y jaulas en su lugar. Agua, ropa cómoda y la gorra. ¡Preparados, listos, vendimia!




3.- Corta con calma, sin prisas 🐢
¡Aquí no estamos corriendo una maratón! Yo me predispongo a disfrutar de la jornada, a observar y seleccionar los racimos. Me pongo los auriculares, Spotify y dejo que los minutos y las horas cuenten. Avanzo poco, lo sé. Pero sobre seguro, retirando las uvas picadas o secas por el mildiu. A la una y media llegan los refuerzos, toda la pandilla de 13 Viñas y se acabó la calma pero en un hora liquidamos la parcela.
4.- Sé agradecido con las cepas y el equipo🤝🍇
No, no es la mejor cosecha. Eso lo sabíamos antes de empezar. Ha sido un año duro metereológicamente para el Bierzo: agua, granizo, hongos, uvas pequeñas, racimos corridos, bajos rendimientos… Pero aún con todo, esas cepas viejas, centenarias y castigadas se han esforzado por aguantar y darnos sus frutos. Sólo eso ya merece un respeto. Llenamos 34 cajas. Benditas sean. Gracias equipo. Sin vosotros aún estaría ahí.






5.- Afina el oído y el ojo 👀
Si eres de los que piensa que todas las uvas son iguales… ¡error! Aquí hay que ir con ojo clínico: queremos racimos sanos para elaborar un buen vino. Sin restos de mildiu ni podredumbre ni trozos comidos (corzos, pájaros y abejas). Pero la producción este año es escasa, así que no podemos seleccionar como el año pasado. Me quedo con racimos grandes y pequeños, uvas tintas y blancas, más maduras y menos y hasta con alguno de esos pequeños racimitos extra en los zarcillos que confio nos aporten algo de acidez.
6.- Cada vendimia es una lección 📝
Es mi tercera vendimia en el Bierzo y, a excepción del sol que siempre me ha acompañado, cada cosecha ha sido completamente diferente: en volumen, en estado de las cepas y las uvas, en grado de madurez. Pero de todo se aprende incluso de los errores. Me propongo hacer un futuro post sobre los aprendizajes, no se me vayan a olvidar.



7.- Avanza sin lamentarte 🤗
Una vez que cortes el racimo, ¡no mires atrás! Este año he compartido varias vendimias con amigos y se lo duro qué es pensar en todo el trabajo invertido a lo largo del año y ver que el resultado no es el esperado. Las primeras cifras de la DO Bierzo estiman que la cosecha este año será 5 millones de quilos menor (sobre los 8,5 millones frente a los 13,7 M en 2023). Sí, hay menos uva y con poco jugo. Veremos cómo afecta eso a la calidad. Lo hecho, hecho está. Hay que confiar en el instinto. El de la naturaleza y en el tuyo. Al final, cada racimo aporta algo único al vino, y cada decisión cuenta para crear algo especial.
8.- Documenta la aventura 🤳
Una vendimia sin fotos… ¡no cuenta! Me hago fotos para el blog, documento el estado de las cepas y las uvas, las manos llenas de racimos, los selfies, el equipo en acción… Y no solo por el blog sino porque sé que las fotos serán el mejor recuerdo de una jornada de por sí inolvidable (y muy fotogénica).



9.- Rumbo a la bodega 🚜⚖️
Cuando las jaulas están rebosantes de uvas y no quedan ya racimos en las cepas, llega el momento de cargar y despedirnos. Llevamos las cajas al remolque, vamos a pesar y rumbo a la bodega. El trabajo en el campo ha terminado, pero la aventura continua.
10.- Recompensa final 🍺
Todo esfuerzo merece una recompensa, por pequeña que sea. La mía ha sido una cervecita bien fresca en la terraza del Cocodrilo Negro Café, donde la buena música siempre te acompaña. ¡Salud! Voy corriendo para la bodega que toca hacer el vino.



Saber más: Fases de la vendimia
