Bierzo en Barcelona: cata de madrinas

Hay noches que no se olvidan. La cata de Bierzo en Barcelona de ayer fue una de ellas.

Llegué con mis botellas bajo el brazo -Viaje Barrica 2023 y Viaje Rosado 2024 (en primicia 🤫)- y con ese cosquilleo que me acompaña cada vez que salgo de casa para hablar de lo que más quiero: las viñas, el Bierzo, mi vino, mi manera de vivir y entender el vino. Compartir mesa con Ángeles Ramos y su Postas 36 lo hacía aún más especial. Dos proyectos distintos, pero unidos por algo muy profundo: el apadrinamiento de 13 viñas. Yo empecé en 2021; Ángeles llegó en 2023, después de conocernos en una de mis primeras charlas. Y ahí empezó también su viaje.

No me canso de explicarlo. De verdad que no.
El apadrinamiento no es una estrategia, es un compromiso. Es entender que el vino es más que vino: es comunidad, es aventura, es aprendizaje; pero, sobre todo, es sostener el paisaje del Bierzo. Es cuidar sin arrancar, respetar sin forzar, acompañar el tiempo.

Y hablar del Bierzo… hablar del Bierzo no cansa.
El Bierzo es ese rincón del mundo donde la Mencía encuentra el equilibrio entre frescura y profundidad, eso que la ha hecho grande dentro y fuera de nuestras fronteras. Donde las viñas se agarran a la tierra y no se rinden. Es memoria agrícola, patrimonio natural, legado vivo.

Estábamos en el estudio de Maite Caramés, artista y fotógrafa, rodeadas de pinturas y obras fotográficas. Un lujo. Una nave en Glòries, al lado de la Torre Glòries, un gran espacio, artístico, bohemio, casi clandestino, con esa sensación de estar dentro de algo que no todo el mundo conoce. Las paredes hablaban. Las copas también. Había mucho por picar y mucho por narrar. Y cada sorbo abría conversación.

El Viaje Barrica 2023 se mostró delicado, sutil, con esa profundidad que regala la uva y la redondez que acompaña la barrica. El Viaje Rosado 2024 aportó alegría, curiosidad, sorpresa. Dos elaboraciones. Dos maneras de contar el mismo origen. Mi viña.
Y acabamos con Postas 36 2024, con toda su potencia, su fruta bien expresada, su corpulencia. Otra parcela, otra autora, otra expresión.

Me emociona ver cómo la gente escucha. Cómo preguntan. Cómo quieren entender qué significa apadrinar una viña, qué diferencia a una parcela de otra, por qué cada Mencía es distinta. Me emociona repetirlo una y otra vez, porque cada vez que lo cuento vuelve a tener sentido.

Beber el Bierzo no cansa.
Hablar del Bierzo no cansa.
Y enamorarse… es fácil.

Gracias a quienes vinisteis, a quienes probasteis, a quienes preguntasteis. Gracias por dejaros tocar por nuestra aventura en este loco, pero apasionante, mundo del vino.

¡Salud! 🍷

Seguimos viajando.

Publicado por maiteruiza

Periodista. Especialista en Vinos. Autora de El Viaje al centro del Vino

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