Bodegas Estévez, el vino del Bierzo que nace del exilio

Esta es una historia en tres: una historia de vino, una historia de exilio y una historia de versos. Y es difícil de entenderse una sin las otras. Porque Estévez Bodegas y Viñedos lleva apenas 7 años en el mercado produciendo vino del Bierzo, vino de calidad; pero hay que remontarse muchas décadas atrás para entender el proyecto y descubrir su origen. Y su origen es fruto de la nostalgia, de la voluntad de unir, de la necesidad de volver y de sentir la tierra y la gente a la que perteneces. Un proyecto que responde, en cierta manera, a una promesa y a un sueño frustrado.

‘Tenías tan solo 27 años
y tus cantos herían la piel
al ver pasar los veranos
sin que él pudiera volver’.

Helios Estévez Pérez

Helios Estévez es el hijo de Antonio Estévez, hijo de emigrantes bercianos que marcharon a Brasil en busca de oportunidades. En 1901 regresan a Valtuille de Abajo y adquieren, con el dinero obtenido en Brasil, tierras y viñedos para trabajarlos. Antonio Estévez tiene apenas 3 años y crece en Valtuille, donde se casa y tiene cuatro hijos.

Antonio es nuestro protagonista, víctima del gran exilio español por partida doble. Primero, el de las llamadas emigraciones golondrinas (emigración temporal y repetitiva que realizaron muchos españoles a Estados Unidos con el fin de trabajar los meses de invierno y reunir dinero para la familia) y después, el exilio forzado debido a la Guerra Civil y el triunfo del bando nacional. Antonio nunca más volverá a pisar el Bierzo ni ver a su mujer. Sin embargo, deja una gran huella personal y cultural en el Bierzo.

La maleta de Helios

¿Quién fue Antonio Estévez? Existe un documental, La Maleta de Helios, que narra la vida de este escritor, intelectual y anarquista berciano quien tuvo que emigrar a México tras la Guerra Civil, dejando en España a toda su familia. La narra su hijo Helios, desde la ternura, el dolor y la frustración por no haber podido reunir a sus padres.

Antonio Estévez fue un intelectual autodidacta y gran defensor de la educación racionalista. Durante esas emigraciones golondrinas a Estados Unidos, ingresó y se formó en los círculos anarquistas adquiriendo una firme concepción humanista. En cada viaje, adquiría grandes cantidades de libros que llevaba a Valtuille donde llegó a reunir una importante biblioteca con obras de los pensadores más vanguardistas del momento. En Valtuille impartía clases a niños y mayores y fundó la escuela nocturna. En Nueva York luchó activamente por las condiciones de los trabajadores y se reveló contra casos como el asesinato de los anarquistas italianos Sacco y Vanzetti. Escribió poemas, artículos periodísticos, cuentos, relatos breves, novelas (de las que se publicaron cuatro) y fue fundador y redactor de la revista ‘Inquietudes’, creada en Nueva York en 1927.

Cuando estalla la Guerra en España, se ve obligado a abandonar el Bierzo por sus ideas y colaboraciones anarquistas. Durante la guerra permanece en Barcelona, Valencia y Francia pero, tras el triunfo del bando nacional, emigra a México con la idea de volver con su familia cuando termine el Franquismo.

Tras 20 años en el exilio, muere en México a los 63 años de edad. Solo Helios Estévez, el menor de los hijos de Antonio, llegó a reencontrarse con él. Emigró con 19 años a México para trabajar junto a su padre y ayudarle a reagrupar a la familia. ‘No lo lograron pero Helios prometió regresar al Bierzo y mantener siempre el arraigo con la tierra y con la familia’, explica Damián Cánepa, hoy responsable comercial de Estevez Bodegas y Viñedos.

Una deuda y un sueño

Aunque se asienta en México, Hélios Estévez –hoy empresario y poeta- siempre vuelve al Bierzo. Se casó con Fernanda Mauriz, de Cacabelos, y hereda de su padre la pasión por la poesía y la creación literaria. Buena prueba de ello es la obra ‘Cantos a mi Madre y otros poemas‘, publicada en México en 2009. Son poemas dedicados al Bierzo, a sus padres, a sus recuerdos…

Helios ama El Bierzo y ha transmitido a sus cuatros hijos (Helio, Carlos, Nandy y Laura) todo ese arraigo y amor por esta tierra y sus orígenes. Y de ahí, nace la bodega. En 2015 la familia decide crear la bodega en Valtuille de Abajo y elaborar ‘versos’ en forma de vino, con los viñedos familiares. ‘El primer vino que sacan al mercado se llamó ‘Versos de Valtuille’. Hoy todos los vinos llevan ese nombre y es el resultado de un sueño y de esa deuda familiar que les une con el Bierzo’.

Los vinos, los versos

Hoy son los nietos de Antonio quienes dirigen la aventura. Empezaron con 7 hectáreas y han ido creciendo hasta las 15 hectáreas de viñedo. Todas en Valtuille, buscando parcelas, viñas viejas y diferentes terroirs representativos de Valtuille: Pal de la Vega, Casares, Mata los Pardos, Villegas, El Rapolao, La Vitoriana… Hoy en el mercado cuentan con 10 referencias de vinos (a los parajes se suman un vino de Villa, un Godello, un Rosado y un Mencía). Sin duda, uno de los proyectos parcelarios más nuevos y que mayor interés está despertando en el mercado. Producen en torno a las 100.000 botellas y exportan un 50% (Holanda, China, México).

En su último informe Parker, sus vinos han sido valorados con hasta 95 Parker. Y no es de extrañar, pues en la dirección enológica cuentan con el enólogo César Márquez, sobrino de Raúl Pérez, quien lleva ya unos años despuntando en el Bierzo con todo lo que toca. ‘Querían cambiar el perfil, buscando elaborar vinos más finos, más ligeros, más elegantes y César es vecino y es todo un crack’.

Catamos Casares (660 botellas), Villegas (2.300 botellas) y La Vitoriana (900 botellas) y se reconoce la mano de César Márquez, trabajando con esa mínimo de intervención enológica y vinificando cada parcela por separado, buscando que cada botella contenga toda la expresión de un terroir de Valtuille y una pizca de poesía.

‘Versos, Versos,
los que llevo dentro de mí,
esos que me han habitado
desde que nací’.

Helios Estévez Pérez

Publicado por maiteruiza

Periodista. Especialista en Vinos. Autora de El Viaje al centro del Vino

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