
Tokaji Aszú 5 Puttonyos 2013 | Hétszölö
Furmint 50cl
Tokaj (Hungría)
Temperatura de servicio: 10ºC
Precio: 40€
Te gustará si… aprecias el sabor refrescante de los caramelos halls de miel y limón.
11/01/2025
Diari de Tarragona
“El rey de los vinos y el vino de los reyes”. Así describió Luis XIV a este vino, y con razón. Este vino húngaro conquistó las cortes de Europa durante siglos. Desde los monarcas franceses hasta los zares rusos, nadie podía resistirse. Sin embargo, con el paso del tiempo, su reconocimiento fue eclipsado por otras regiones vitivinícolas. Aun así, el Tokaji sigue siendo hoy uno de los vinos más valorados por sumilleres y amantes del vino de todo el mundo.
Su origen y su elaboración es muy chocante. En la región de Tokaj, en Hungría, se dan unas condiciones naturales irrepetibles: un clima continental con otoños largos y la presencia de nieblas matutinas que favorecen el desarrollo de la Botrytis cinerea (también conocida como «podredumbre noble»). Este hongo, lejos aquí de ser un enemigo, obra un milagro en las uvas, deshidratándolas lentamente y concentrando sus azúcares, aromas y acidez. Algo que solo ocurre cuando a las condiciones de humedad le suceden otras instantáneas de sequedad. El resultado es un pequeño tesoro en cada baya, de aromas intensos y concentrados. Estas uvas pasificadas son recolectadas una a una, a mano, y se añaden al mosto o vino base en proporciones definidas como «puttonyos» (cestos de uvas), que son medidas tradicionales (entre 3 y 6) y nos indican la cantidad de uvas utilizadas y, por lo tanto, la dulzura del vino.
No hay vino igual. Es un vino que juega con los contrastes de una manera magistral, logrando un equilibrio que lo hace único. Aunque es un vino dulce, su dulzura resulta sutil, para nada dominante. La razón está en su acidez, que actúa como un contrapeso perfecto, dando frescura y evitando que el vino se perciba excesivamente dulce.
Por otro lado, esa acidez tampoco se siente agresiva ni punzante. En lugar de eso, es elegante, sutil y bien integrada, como un hilo conductor que une todos los sabores. El resultado es una experiencia en boca muy rica y armoniosa: albaricoques secos, avellanas, toques herbáceos, de azahar y miel, y frutas confitadas que se equilibran con destellos cítricos y un ligero toque mineral.
Aunque históricamente se reservaba para postres, hoy en día se reconoce su versatilidad. Es un acompañante perfecto para quesos azules, foie gras y platos especiados, rompiendo los esquemas tradicionales de maridaje y sorprendiendo con cada combinación.
Dato curioso: Beethoven, Goethe y hasta el zar Pedro el Grande compartían la pasión por este vino. De hecho, durante el siglo XVIII, el Tokaji era tan valorado que formaba parte de los obsequios diplomáticos entre las cortes europeas. En 2002, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
