Valdecontina devuelve al Bierzo ‘las viñas del Obispo’

Unas 25 hectáreas de viñedo rodean el llamado Palomar del Obispo, que es en realidad un maravilloso torreón que hizo construir a principios del siglo pasado Don Antolín López Peláez, arzobispo de Tarragona, intelectual, canónico y predicador, muy querido y respetado en el Bierzo. El ‘Palomar’ es una construcción histórica de tres plantas, bodega y caballerizas que el Obispo utilizaba como lugar de descanso y recogimiento. No es de extrañar, el torreón alberga unas vistas espectaculares sobre los viñedos, el pueblo de Albares y el valle del río Boeza. A casi vista de dron, rodeado de vegetación, alejado del ruido… un lugar idílico para los amantes del vino y la naturaleza.

La construcción se mantiene en buenas condiciones y aunque hoy se utiliza solo para realizar alguna cata o comida entre amigos, el proyecto de restaurarlo y convertirlo en un alojamiento rural de lujo está sobre la mesa. Y no le faltarán huéspedes, ni en verano ni en invierno, pues resulta imposible no imaginarse lo acogedor y el privilegio que puede ser el dormir rodeado de viñedos, a modo de Châteaux, y despertarse observando desde el balcón todas sus tonalidades en cada una de las estaciones del año. ‘Dicen que cuando lo descubres, ya no puedes no admirarlo al circular por la autovía a su paso por Albares’, comentan.

Devolver al Bierzo lo que es del Bierzo

Hoy ese torreón rodeado de viñedos es el símbolo principal de Valdecontina Bodegas y Viñedo, cuyos vinos acaban de salir al mercado hace apenas tres meses (Mayo 2023). La familia Cuesta, de León, adquirió los terrenos y la bodega Viña Albares, que en su época dorada llegó a producir en este lugar hasta 250.000 litros de vino. Con el tiempo, entró en declive. ‘Estamos convencidos de que estas tierras pueden dar grandes vinos pero eso sí, cambiando las plantaciones y volviendo a las variedades autóctonas del Bierzo: la Mencía y la Godello’, explica Marceliano Cuesta, abogado de 29 años, a quien el mundo del vino parece que le ha atrapado.

Ese ha sido el primer paso. Si Viña Albares apostó por la denominación Castilla y León y elaborar vinos de variedades foráneas como la Cabernet, el Merlot, la Chardonnay o la Gewürztraminer (plantaron las 20 hectáreas con ocho variedades distintas de uva y solo 4 eran de Mencía), Bodegas Valdecontina se ha propuesto devolver al Bierzo lo que es del Bierzo, reinjertando todas esas cepas plantadas hace 20 años con las variedades Mencía y Godello. ‘El proceso es lento. El año pasado elaboramos apenas 8.000 botellas con Denominación de Origen Bierzo. Este año llevaremos ya reinjertadas 9 hectáreas y confiamos llegar a las 40.000 botellas. Y seguiremos con la transformación hasta  el final’.

50% Mencía y 50% Godello.  100% Bierzo. ‘Lo bueno es que son cepas en producción, plantadas en espaldera, mecanizadas y eso nos permite trabajar con maquinaria y ser más ágiles’.

Reivindicar el Bierzo Alto

La diversidad y complejidad de El Bierzo ha dado lugar a distintas unidades subcomarcales con características geográficas y económicas diferentes. El Bierzo Bajo, agrícola por excelencia, en contraposición al Bierzo Alto, mayormente minero. ‘Casi todos los habitantes fueron a trabajar a las minas y abandonaron los cultivos pero históricamente aquí siempre hubo muchísimo viñedo y los vinos del Bierzo Alto fueron antiguamente muy reputados’, explica Marcos Álvarez, responsable de campo de Valdecontina.

No conserva en este caso el viñedo viejo, histórico y artesanal tan característico del Bierzo pero sí reivindican el potencial vitivinícola del Bierzo Alto, la altitud, los suelos y la expresión singular de la Mencía y la Godello en este lugar. ‘Aquí el clima es más frío y seco, mucho más sano para las viñas y con suelos arcillo arenosos con inmejorables posibilidades para la elaboración de vinos de calidad’. Una altitud entre los 650 y 850 metros que permite alcanzar maduraciones más lentas y tardías manteniendo la acidez y frescura natural de la uva.

La bodega y los vinos

La bodega de elaboración (antigua Viña Albares) se encuentra al final de la ladera. Es una nave de gran capacidad, con altos techos y estructura de madera que mantiene más estable la temperatura interior. Fue construida en el año 2003 y cuenta con amplias y modernas instalaciones y toda la tecnología necesaria para la elaboración de vinos de calidad. Con una capacidad total en torno a los 250.000 litros, aunque de momento Valdecontina solo tiene en mente alcanzar los 100.000 litros en tres años. Para ello cuentan en el equipo con Marcos Álvarez en el Campo, Rubén Rubial en bodega, Pablo Arias en la distribución y asesoramiento enológico profesional. Y Marceliano Cuesta en el timón.

Para empezar, Valdecontina ha sacado tres vinos al mercado: Valdecontina Godello, Valdecontina La Galapana y Valdecontina Valle del Río. Pero ya están preparando los primeros parcelarios: Viña de Martín y María Pía, además de un Godello en Barrica. Vinos frescos y equilibrados, amables y fáciles de beber pero no exentos de recorrido y estructura. Todos ellos bajo la Denominación de Origen Bierzo, devolviendo así al Bierzo ‘las viñas del Obispo’.

Publicado por maiteruiza

Periodista. Especialista en Vinos. Autora de El Viaje al centro del Vino

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