Garnachas del Silencio

TELESCÓPICO 2022 | Bodegas Frontonio
IGP Valdejalón. 94 Parker
Garnacha Tinta, Garnacha Peluda, Mazuela, Macabeo

Temperatura de servicio: 14 ºC

Precio aproximado: 22€

Te gustará si… valoras esos paisajes escondidos que un día descubriste por casualidad y, desde entonces, no puedes dejar de volver.

07/06/2025
Diari de Tarragona

Hay zonas de vino que suenan poco y valen mucho. Una de ellas es el Bajo Aragón, ese corredor vinícola casi invisible que une la Terra Alta con las tierras del Alto Ebro. Por allí serpentean viejas garnachas que han sobrevivido al olvido y al abandono del mapa. Y cuando esas cepas caen en manos sabias, el resultado puede ser un auténtico milagro. O, mejor dicho: una botella de Frontonio.

Detrás de este proyecto está Fernando Mora, uno de los pocos Masters of Wine españoles. Empezó como ingeniero y acabó convirtiéndose en una de las voces más interesantes del vino en España. Lo que ha hecho en esta zona es digno de atención: rescatar viñedos antiguos, trabajar en ecológico, buscar altura, microparcelas, y una elaboración respetuosa, con mínima intervención. Como si estuviera en Borgoña, pero en Valdejalón.

De hecho, su forma de clasificar los vinos recuerda al estilo borgoñón: hay ‘village’, ‘1er cru’ y ‘grand cru’, aunque aquí se llamen Telescópico, Las Alas de Frontonio o El Jardín de las Iguales. Y no es solo una cuestión de marketing: es una manera de contar el territorio, de devolverle al Bajo Aragón el lenguaje que merece. La zona de cultivo pertenece a la IGP Valdejalón, muy poco conocida. No es una DO clásica, pero sí un territorio lleno de libertad creativa.

De toda la gama, hoy descorchamos el Telescópico 2022, una excelente puerta de entrada. Tinto, pero que el calor no eche a nadie para atrás porque esta garnacha se bebe con placer incluso en los días largos de verano. Hay Garnacha Tinta, Garnacha Peluda, Mazuela y algo de Macabeo, y ese ensamblaje es elegancia rural. Nada que ver con esas garnachas cálidas y maduras: esto es otra cosa. Textura fina, buen equilibrio. El vino fermenta con levaduras autóctonas y se cría en hormigón y en grandes fudres, dentro de unas cuevas excavadas en piedra caliza del siglo XVIII, donde la temperatura y la humedad se mantienen estables todo el año. Un lugar mágico que parece hecho a medida para dar calma al vino. Toda una delicia para el paladar.

Dato curioso: El nombre de la bodega, Frontonio, viene de San Frontonio, patrón de Épila, decapitado por los romanos y cuya cabeza -según la leyenda- fue arrastrada por el río Jalón hasta Zaragoza.

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Publicado por maiteruiza

Periodista. Especialista en Vinos. Autora de El Viaje al centro del Vino

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