
Peraj Ha’abib Flor de Primavera 2022 | Celler Capçanes
Garnacha, Cariñena, Cabernet
D.O. Montsant
Temperatura de servicio: 16–17 ºC
Precio aprox.: 28 €
Te gustará si… te gusta maridar vino y cine, con películas como El Violinista en el Tejado o Unorthodox, que exploran la historia y la tradición judía.
19/04/2025
Diari de Tarragona
El vino es mucho más que una bebida; es historia, ritual y un símbolo cargado de significados. En Semana Santa, cuando la religión se convierte en protagonista, el vino cobra un papel esencial en las celebraciones.
Para los cristianos, el vino es el alma de la Eucaristía, transformándose en el cuerpo y la sangre de Cristo, símbolo de sacrificio y resurrección. Para los judíos, el vino también tiene un peso simbólico profundo, especialmente en la festividad de Pésaj (la Pascua judía), que conmemora la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto. Durante la celebración (el Séder), los judíos beben cuatro copas de vino, cada una representando una etapa de la redención. Pero hay un detalle importante: este vino no puede ser cualquier vino, debe ser ‘kosher’.
¿Qué significa que un vino sea kosher? Significa que todo el proceso, desde el cultivo hasta el embotellado, debe ser supervisado por un rabino, quien asegura que se sigan las estrictas normas religiosas de Kashrut. Celler Capçanes, en el Priorat, ha sido pionero en la producción de vino kosher en España, colaborando con la Comunidad Haba Judía de Barcelona. Juntos han logrado fusionar la rigurosidad del proceso kosher con la excelencia vinícola de la región, dando lugar a vinos como el Peraj Ha’abib Flor de Primavera Kosher. Este vino 100% Montsant y certificado Kosher, respeta todos los preceptos de la ley Kashrut, testigo de un meticuloso proceso y, al mismo tiempo, reflejo de la esencia de la tierra catalana.
Es una mezcla cuidadosamente pensada de Cariñena (35%), Cabernet Sauvignon (35%) y Garnacha Tinta (30%) vinificadas juntas en inox. Después de 12 meses de crianza en barricas de roble francés (30% nuevas), el vino gana complejidad y se redondea con 3 meses adicionales en acero inoxidable. Es un vino intenso, amplio, equilibrado, con frutas maduras y un toque sutil de especias y tostados.
Y no es solo para los rituales de Pésaj ni para quienes siguen las festividades judías; es para todos los que buscan una experiencia inédita, un vino con tradición y una historia que contar. Tengas o no tengas fe.
Dato curioso: En los vinos kosher, el enólogo de la bodega diseña el vino pero solo manos judías pueden manipular las uvas y utensilios. El equipo y los materiales también deben ser dedicados exclusivamente al kosher, y el vino debe ser aprobado por el rabino antes de su venta.
