
JEAN LEON 2055 ROSÉ | Bodega Jean Leon
Pinot Noir, Garnacha Tinta
DO Penedès
Temperatura de servicio: 11ºC.
Precio: 12€
Te gustará si… te gustan las películas de Hollywood.
09/11/2024
Diari de Tarragona
Sostener una botella de Jean Leon es como sujetar el guión de una película de Hollywood, protagonizada por un soñador que, huyendo de la España de posguerra, llegó a Nueva York como polizón, se reinventó y terminó en Los Ángeles, codeándose con todas las grandes estrellas.
Jean Leon (o Ceferino Carrión, su nombre real) pasó de taxista en Nueva York a ser el dueño de La Scala, un restaurante de lujo en Hollywood, lugar de encuentro de las celebridades más influyentes de la música, la política y la sociedad en su época dorada. Muy frecuentado por Marilyn Monroe, James Dean, Frank Sinatra, John Fitzgerald Kennedy, Marlon Brando, entre otras muchas leyendas. Pero su historia no acaba ahí: él quería más. Soñaba con un vino propio, un vino español que estuviera a la altura de los vinos franceses y californianos. En 1962, aprovechando un viaje a Barcelona para visitar a su familia, decide montar una bodega y producir vinos de alta calidad en el Penedès, centrados en la variedad Cabernet Sauvignon. Fueron los primeros vinos de Cabernet Sauvignon de España y fueron un éxito descomunal. Hasta Reagan los eligió (Vinya La Scala Cabernet Sauvignon Gran Reserva 1975 y Vinya Gigi Chardonnay 1980) para su cena de investidura como presidente de los Estados Unidos en 1981.
Al descorchar el Jean Leon 3055, se abre una ventana a esa vida de película. Es la línea más fresca, accesible y desenfadada de la bodega, que refleja el espíritu emprendedor de su creador. Aunque Jean Leon cuenta con vinos de finca de gran prestigio como el legendario Vinya La Scala, la gama 3055 -un tributo a su número de licencia de taxista- es una excelente puerta de entrada. De su versión blanco, tinto y rosé, me quedo con este rosado de color rosa pálido, brillante y glamouroso. La nariz está llena de aromas a fresas jugosas y frambuesas, con un toque floral y especiado que le aporta intriga, como los mejores giros de una buena película.
En boca, es suave, refrescante y vibrante. Es un vino que, a pesar de su sencillez, tiene un final largo y amable, recordándonos que toda buena historia debe dejar huella. Cada sorbo es una invitación a revivir la historia de Jean León, desde el taxi en el que se ganaba la vida hasta el viñedo que fundó en el Penedès. No es solo un vino para degustar sino para brindar por aquellos que, como Ceferino Carrión, se atreven a soñar en grande, sin importar de dónde vienen.
Dato curioso: Desde 1994 la bodega pertenece a la Familia Torres, a quien Jean Leon eligió conferir su legado con la promesa de mantener la identidad de los vinos que llevan su nombre. Los que quieran saber más de esta historia, buscad el documental 3055: Jean Leon. Fascinante.
