Garnacha sí pero Peluda

La Peluda 2020, Celler Comunica

100% Garnacha Peluda
DO Montsant
Temperatura de servicio: 13ºC.
Precio: 21€
Te gustará si… eres de aromas mediterráneos: lavanda, pino, tomillo, laurel.

10/08/2024
Diari de Tarragona

Que las plantas se adaptan a su entorno para sobrevivir, como el resto de seres vivos, lo sabemos. Suelen ajustar sus estructuras y metabolismo a factores como los suelos, el agua, la temperatura, la luz, etc. Las cepas son unas supervivientes extraordinarias, con una capacidad inaudita para adaptarse y sobrevivir en distintas condiciones. Por ejemplo la Garnacha, variedad mediterránea por excelencia que se cultiva ya en todo el mundo. Y de entre todas las Garnachas (Tinta, Blanca, Gris, Tintorera…), hay una en particular que me tiene fascinada: la Garnacha Peluda, autóctona de Catalunya – principalmente en zonas de Tarragona- aunque también se cultiva en el sur de Francia (Languedoc-Roussillon) con el nombre de Lladoner Pelut. Es muy minoritaria y exclusiva. 

Su origen es una mutación natural -e inteligente- de la Garnacha Tinta. El apelativo de ‘peluda’ surge por una especie de vello que desarrolla en la parte inferior de las hojas. Esta versión velluda le sirve para protegerse del estrés hídrico, pues minimiza la pérdida de agua por evapotranspiración y resiste mejor las altas temperaturas y la radiación ultravioleta. O sea, ideal en tiempos de sequía y cambio climático.

¿Pero se nota eso en el vino? Pues sí, porque esa mutación genética provoca otros cambios: vigor, producción, composición, color, aromas… La Garnacha Peluda alcanza la madurez fenólica a niveles más bajos de azúcar que la Garnacha Tinta, por lo que sus vinos generalmente tienen menor grado alcohólico. Tiende a tener mayor nivel de acidez, menor color y, organolépticamente, es más delicada, fresca y floral.

La Peluda del Celler Comunica es una delicia. Patri Morillo y Pep Aguilar son los artífices de este vino desde 2014, cuando descubrieron esa pequeña parcela de Garnacha Peluda en Falset, en la finca de Mas d’en Cosme, dominada por las tierras graníticas, con cepas viejas de unos 80 años (la finca se registró en 1939). No producen más de 1.200 botellas. Pero el vino es Garnacha Peluda 100%, en su estado más puro y original. Vinificada en huevos de polietileno durante 18 meses. El resultado es un vino fluido, fresco y vibrante. Goloso aromáticamente, profundo en boca, con el tanino rústico y al mismo tiempo, fácil y de tacto aterciopelado. ¡A disfrutar!

Dato curioso: Los huevos de polietileno son una opción muy de moda ahora. Su forma ovoide, sin esquinas ni bordes, permite una fermentación armoniosa, dejando que el vino se mueva con fluidez y naturalidad. Y su alta permeabilidad al oxígeno es adecuada para la crianza, con la microoxigenación natural y calibrada y sin aporte de madera para que el vino conserve los aromas frutales y volátiles.  

Publicado por maiteruiza

Periodista. Especialista en Vinos. Autora de El Viaje al centro del Vino

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